lunes, 4 de noviembre de 2013

6 Notas de una semana en que disimulás un poema y no podés parar de escribirlo


1.
Estamos preparando con Ricci, en Yo soy Gilda editora, un libro sobre el rock en Rosario entre 1982 y 1987, escrito por Diego Giordano. Hace algunos meses nos llegan las novedades de Diego, y son cada vez más intensas. Estar cerca de él, y acompañar su trabajo, es casi tan difícil como criar un niño inquieto y talentoso que habla de literatura inglesa o de teorías de física cuántica con sólo 11 años. El trabajo que Diego decide compartir con nosotras oscila entre la candidez más hermosa y la rigurosidad más dura. Su libro está cargado de verdad, de asuntos constatables, ineludibles y profundamente asumidos por su pluma implacable y entrenada. Hay, también, un modo de autobiografía tercerizada en la que Giordano decide contar, desde su métier, la historia de una vida que bien podría ser la de él como la mía. Se cruzan relatos, datos y se cruzan ciudades, se amalgaman lugares, se unen puntos cardinales. Una biopic rockera ochentosa escrita en el 2013. Por ahora decir que definimos la tapa, que tiene ciertas reminiscencias con London calling. Hay algo de Pennie Smith en esta foto que elegimos. Y todo da con el disco debut de Elvis en el 56; no me pregunten xq veo tantas evocaciones alrededor. Definimos esto el martes pasado cuando todavía no llovía. No veo la hora de ver INÉDITO en las librerías, será hermoso, destellará!

2.
Hoy ya siento el músculo de la consagración, aunque no se hable de mí. Libros y discos aluviales. Se atrinchera el material joven sobre mi escritorio, debo mi tiempo y análisis a estos proyectos.
Brindis.

3.
Esta fue una semana en que han chispeado libros, revistitas y discos. La ciudad bloqueada por la lluvia, y a mí me cae material de estudio desde el confín garzo:

-Un pequeño deseo N°22, de Casa Trece, de Córdoba, que se plantea como espacio a partir de una mesa editorial en la que personas, que ensayan crítica contemporánea, se dan el gusto de compartir y poner en circulación sus ideas. Resultado pedestre para pensamiento afilado.Bravo.

-BOOM La revista de Rosario. Antología de Osvaldo Aguirre, que está buenísima.Ya compré este libro para regalar a un viejito amante de la revista BOOM y del Rosariazo. Los textos son impecables, la edición es muy valiosa, los testimonios dan ganas de tomarse un trago con cada uno sus protagonistas. No sé si me gustan tanto las obras de Saldi y Fontanarrosa pisadas con textos, medio pastiche. Esas obras se merecen planos plenos. Hay que tener en cuenta que la gráfica de la revista, de todos sus números, es un chispazo pop tras otro, más que a la vanguardia de la gráfica, está en el filo del movimiento londinense y neoyorquino de aquel momento: un delirio de líneas, lisergia, artistas, fotos, géneros, fiestas, y más fiestas. Para no dejar pasar la sección PARAFERNALIA, en la que la crème de la crème marcaba el ritmo de un paso entre snob y à la page: se hablaba con el mismo talante de música (jerks y frugs), como de géneros de los vestidos usados para una fiesta, como de la ambientación del túnel plagado de jaulas donde bailaban chicas en un evento de Canal 3 cerca del año 69. La BOOM es la revista de otra ciudad, y de esta. Hice dos llamadas por teléfono desde el volante del auto para compartir mi felicidad por este nuevo libro y enterarme de muchos chismes alrededor de aquella revista alucinada. Me hubiera encantado haber inventado BOOM. Todo lo que hago es para suplir esta falla etaria. Tengo una historia personal con la BOOM que, seguramente, algún día será material para este blog. Cada vez que pienso en estos proyectos lo primero que se me viene a la mente es el amor. Ni los planes, ni los programas, ni las becas, ni los subsidios: EL AMOR. ¡Una revista convertida en libro!: algo ha triunfado. La presentación será el próximo viernes 8 de noviembre  a las 19.30 hs. en el Centro Cultural Fontanarrosa. IMPERDIBLE. Osvaldo Aguirre: un prócer.

-ATAUD ATAUD, de Fede Leites, artista, músico, performer, poeta. Ahora música del más allá. Dice ser sólido, duro y resistente,  me mató el tema del árbol rosa, orientalismo litoraleño. Están, ya, sus canciones en mi core, toda mi fuerza contaminada de ATAUD ATAUD.

4.
Subo a ver cómo nos trató la lluvia: los verdes ganan en contraste; los colores prosperan con el agua. Las crasas rebosantes. En este primero de noviembre las rutas quedaron obstruídas durante horas. Deposito arrope de mistol sobre una galleta de arroz. Mastico el vacío de mi corazón y la dulzura de las montañas cordobesas que no he escalado, ni escalaré nunca. Me quedo enganchada en esto durante días, y días; las horas pasan prendidas al espinel de esta idea. No sé usar mis músculos en virtud de lo magro, o a favor de la fuerza, o la distancia y mucho menos de la velocidad. La tonicidad de mis músculos evidencia horas y horas de contemplación pasiva de todos los fenómenos que me circundan. Deberían premiarme por ver, por estar, por observar todo el tiempo. Sólo puedo trepar una montaña en moto.

5.
No fui al cumpleaños de PUNTO, que me dijeron estuvo buenísimo y tampoco a las lecturas en el Club Editorial, que también me dijeron que estuvieron buenísimas, que Ale Benz escribe como los dioses, que Ana lee y lee.  Me muero de ansiedad por UNIÓN Y AMISTAD entre mis manos. En cambio, me quise quedar encerrada conversando y mirando pelis que nunca terminamos de ver. Hoy caminé 10 kilómetros exactos, rumbo a casa de mamá bajo un sol tramontano, para expulsar el demonio de la noche pasada y apagar la maldad con kinesis muscular. Yo no soy mala, el vino me pone mala. Podríamos estar los dos en una toile de Jouy, en una escena pastoril, pueril; y yo, nuevamente, tratando de llevar la inercia armoniosa al tole tole verbal.  Mientras tanto escucho que soy eléctrica, qué mis colores son eléctricos.

6.
Cierro la semana mateando en el Paraná Viejo, viendo a la Rusa con olas de barro en la patela y leyendo suplementos culturales que me traen noticias de Puerto Rico, de Méjico y de Buenos Aires. Me lleno las venas de día en mi estancia montaraz.
Copote dice en uno de sus prólogos que lamenta tener el arma de su sensibilidad siempre cargada, yo tengo una ametralladora entre los dedos sobre el teclado.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Vikinga Criolla en e.book por blatt&ríos


e-book de Vikinga criolla
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Este es de Amazon España
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sábado, 26 de octubre de 2013

Reino local


Tucumán y España
un sol negro,
threesome de mujeres lébricas,
casi eslavas,
peregrina la noche de viernes,
en la capa alba de agosto.

Esta ciudad es el centro del mundo.

Llevan pieles,
melenas enmalezadas
y dagas de Merlin, empuñadura de Zamak.

Esta ciudad es el centro del mundo.

Se comerán hombres
en 28 días, elásticas
como californianas
con axilas calvas, y hombros dorados.

Esta ciudad es el centro del mundo.

Todos los temples avanzan sobre mujeres,
aclimatadas de boato,
los pies en carena abrazan el lodo,
la obra viva nos solaza en verano.

Esta ciudad es el centro del mundo.

sábado, 19 de octubre de 2013

FALGOS y Michaux


Nota 1
-¿Che, de quién son esas pinturas? -
-¿Che, de quién son esos dibujos?-
-¿Esas estampas quién las hizo?-
-¿Y ese fanzine de quién es?- Veo un jarrón sin flores en la tapa.
-Qué hermoso texto, ¿quién lo firma?-
He preguntado durante años ante las inquietantes imágenes de Carla Colombo que han proliferado frente a mí en bares, tiendas, librerías, galerías, casas de amigos. Siempre, siempre, he preguntado por su trabajo. Estoy frente a un ser silencioso y technicolor, de pantone riguroso, de shablón viscoso untuoso, de teclados atentos.  Hoy entro a una sala en la que logro identificar autor y obra sin leer un puto epígrafe. Carla Colombo avanza en el plano con un atlas parsimonioso nuevamente.

Nota 2
Aparecen dos fotos: dos chicas rubias, adornadas como tortas, ¿sosias de ella misma?  Son dos chicas o es la misma chica dos veces. Me invitan las dos, de modo esquizo, a ser tres, a ser dos, a ser una, yo una década atrás. Espíritu reduccionista amplificado. Minimalismo light sórdido. Definiciones inútiles para saber ante qué estoy. Hago mis averiguaciones como al pasar en una fiesta, me informo. Concluyo: indolencia y sobredosis de erotismo para tanta confusión abúlica, gracias por esas dos fotos Renata Minoldo: esas chicas, apenas brotadas a los 20, esos colores, esos adornos pendientes, esas melenas blondas.

Nota 3
Tengo un libro sobre mi escritorio “Magia, trucos y entretenimientos” de José Ketzelman editado en 1958. La primera sugerencia del libro es la siguiente: no lea este libro como si fuera una novela; lea primero, cuidadosamente, la descripción de cada juego, siguiendo paso a paso los movimientos; luego reléalo con todos los elementos necesarios para su realización. Es decir un libro de magia requiere de pura realidad, de mecánica cuántica, para poder ser eficaz. En La cadena alimentaria litoraleña de Gastón Miranda pasa lo mismo, el ejercicio metal es idéntico. Hay un cuadro y un TV que pueden ser lo mismo (ya lo sabíamos) pero acá lo vemos, lo disfrutamos. Vemos la mesa de un mago, cosas quietas y en quinesis. Una paloma quieta, un gato voraz/activo y un hombre fregando, aspirando, que se sirve unas rayas de granos sobre un espejo: sucede el documento comprimido de una época en Miranda. Un bodegón devorado, agitado, lumpen. Hay de todo, hay una paleta común, hay desmadre y felicidad en este artista.

Nota 4
Pauline Fontdevilla nuclea a estos artistas, los hace exhibir sus trabajos, los relaciona, los atomiza, los vuelve a juntar. Ejercita su anfitrionía de modo relajado y como que no se nota al hacerlo, propio de las buenas maneras y por esto es eficiente. Ella escribe al pie del texto de presentación de la muestra El sueño del estante sin fín, exhibida en la Alianza Francesa de Rosario: No hay unidad temática o formal en esta exposición, sino un mismo riesgo compartido, el de experimentar con formas y procesos nuevos. Más que una obra redonda y definitiva, se muestran campos de búsqueda abiertos a sorpresas futuras.

Nota 5
Veo la última de Lucía Puenzo, y pienso en que podría trazar un puente entre Haneke y su Cinta blanca monocroma en la víspera del horror y llegar a Wakolda teñida de celeste, distinguiendo que un hastial devastador ha cruzado todas las tierras para no dejar nada en el cuadro. Wakolda es el after de Haneke,  en modo verde esmeralda vítreo nacarado. Perfecta película para terminar la noche. Niños trepados a los árboles, del mismo modo en que vislumbrábamos el horizonte con mi hermana desde la higuera de mi abuelo pero ellos, entendiendo la posibilidad de la belleza y el horror en campo.

Nota 6
Me llama Ricci; llamo a Ricci; conversamos con alegría, le digo que he vuelto a creer en el arte contemporáneo nativo, que hay algo en el modo en que se emprenden los proyectos y los ejercicios, que está bueno detenerse en ellos. El sábado a la tarde vamos con los chicos a ver Jardín Vanzo en el CEC la expo de Georgina Ricci que promete.  A mi me hubiera gustado hacer esa obra.
Leo el material de La Magdalena de Hoy y, entre otras cosas, no dejo de ver explosión y amor al unísono. Qué que buena está la juventud cuando te agarra con la cabeza y las manos en acción.

Nota 7
Falgos para mañana arrancar el sábado con todas las luces; ya voy teniendo la temible impresión que será un viernes intenso, el primer indicio es que mi florista me prepara un ramo encantador de jazmines aún pimpollos, con hojas verdes de cera, salpicado de violetas, y sigo pensando en aquello de la lisergia de los malvones, en lo sintético de los colores ofrecidos desde las flores.
Mañana amanezco para conversar en la universidad sobre el mercado editorial con colegas de lujo, y espero estar lúcida: - FALGOS POR FAVOR!-  Tomo nota de este párrafo de Henri Michaux que me resulta revelador y tranquilizador:
Las cosas son una fachada una costra. Sólo Dios es. Pero en los libros hay algo divino.
El mundo es misterio, las cosas evidentes son misterio, las piedras y los vegetales. Pero en los libros quizás hay una explicación, una clave.
Las cosas son duras, la materia, la gente, la gente es dura, e inamovible.
El libro es flexible, es suelto. No es una costra. Emana. El más sucio, el más espeso emana. Es puro. Es alma. Es divino. Además se entrega.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Temporada


Llevo a Julio Vanzo de copiloto, hace meses que me muevo con él. De acá para allá con su obra gráfica, a la caza del rastro de su pincel, que ya aparecerá; ya llegarán las pinturas de Vanzo. Cargo el auto con los acolchados del invierno para llevarlos a lavar en seco, y activar ya sí los procedimientos más tradicionales del hogar: ver como vienen las plantas, renovar pintura, restaurar cortinados y enviar a tintorería los abrigos para que, cuando lleguen los próximos fríos, estemos equipados con cierta pulcritud. Se organizan las alfombras y se despejan los pisos para rejuvenecer su lustre. Refrescaremos todos los rincones de la casa. Vendrán el electricista, el pintor y la cortinera. Replicaré aquello que aprendí de mi abuela, que tan claro se vislumbra en mi casa hoy: -la casa tiene sus temporadas, hay que estar preparada-. La casa se expande y se abre en verano, y se contrae y se enlentece en inverno. Bloqueamos la mitad de la casa con los fríos y en verano su compacidad es el universo completo. No hay ni adentro ni afuera, la casa en verano es reversible como un guante. La casa, nuestra casa, es biónica y sensible. La cortinera me dijo hoy que me ofrecía una nueva cortina con vainillas que iría mucho mejor con mi look romántico, rematando con una pregunta:
-¿Decime Lila, sos abogada?-
-No Graciela, no soy abogada y tampoco romántica-
La semana avanzó de modos extraños: leí en voz alta un tratado del dibujo que tiene como médula espinal dos textos asombros: 6 propuestas para el próximo milenio de Calvino y Sobre el dibujo de Berger. Descubrí nuevas lecturas que ya largaron, que van desde El buen tono de Lina Sotis Al rayo de sol partido de Fernando Callero; y con esta última lectura me quedo pensando qué si el poema fuera un verano sería éste, el de Callero, atomizado de zonas mundiales, de estallidos viciosos de amor, de torbellinos enervantes y alucinados. Con Callero compartimos cierta afición por atender a los pájaros: nerviosos y discretos, los llama y, al revertir la página 141, me encuentro ante una confesión sedienta y tierna: escribir una novela larga este invierno xq sino los pensamientos se pudren.
Siguen los pintores en casa: la cocina gris cubista y la caja de la escalera blanca; suena la VIDA,
-¿qué radio es la que suena?-
-LA VIDA- me gritan los tres.
Se viene el verano y una pinta la casa o, más bien, ellos pintan mi casa. Sí el verano fuera un poema, o sí el poema fuera un verano, estaría inscripto en todas estas 185 páginas raquídeas de exaltación parsimoniosa del poeta navegante Callero.  Arturo aparece con la pregunta:- ¿Cuándo escribiste esto?,¿ hacía frío o calor?-  Sé perfectamente dónde estaba y que estación del año era cuando escribí algo. Y es cierto hay escrituras más cobijantes que otras, hay escrituras que requieren el amparo y otras que necesitan la lontananza de la parábola a cielo abierto, la desprotección tan propicia del verano, tan regalado de generosidad este verano y allí están los poemas de la obra reunida de Callero: Al rayo de sol.
Descubro a Callero y me descubro; él me dice lo que no sé de mí pero intuía:

Hola Fernando, ahora sí puedo agradecerte sin intermediarios por varias cosas (no sabía q escribiéndote acá te llegarían mis mensajes, lo hubiera hecho en su atinado momento):
a. tus palabras en el intro prólogo de la selección de poetas santafecinos: hermoso por todo lo que me toca, por honrar mi trabajo con tus palabras amorosas y por atender a Expansiones como fuente de información, entonces dobles gracias en este primer punto
b. tu precioso dibujo colorido matero y amistoso, ese día de la presentación me hubiera encantado estar, y compartir , pero algunos quehaceres domésticos maternales me lo han impedido, pero que hermosa es la poesía, que permite que uno este sin permanecer, no? o sea estoy yo con mis poemas, estás vos con tus libros, dibujos y canciones y nos podemos ir a la mierda, que seguiremos en nuestros trabajos, entonces muchas gracias por tu dibujo, y aprovecho para decirte que combina perfectamente con mi rincón matero pop, en breve foto.
Y para ir cerrando te quiero felicitar por el nuevo libro, por el cual tengo una ansiedad dulce y amena así que cuando lo lea, sin apuro, algo volverá a este modo de comunicación 
un abrazo, espero verte pronto!
Lila
….

Muchas gracias Lila, me gusta mucho cómo componés poemas, vienen de otra galaxia, con un manierismo raro y brillante, esas formas de adjetivar, como la que usaste recién "matero y amistoso", "dulce y amena", me encanta. Un abrazo fuerte
Fernando


Pienso en Callero, en Damián, en Francisco, en Alemián, en todos los poetas que aún no me odian, y quiero que no me odien nunca. Quiero que, estos cuatro, si no me festejan, al menos puedan ser mis copilotos, o que sigan lejos, para que no se resientan por mi inquietante ser subversivo/insolente/desleal/estival/temporal/festival.
Lejos y siempre unidos en el verso geminado.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Semana de mixing

Nos juntamos el viernes con el equipo editorial y operativo de ANUARIO. Nos animamos a aseverar cambios drásticos para nuestros proyectos venideros. Para poder seguir estando en estado de error, de derrape, de intriga sobre nuestras propias ideas, las ajenas y las comunes. Sobre las ideas comunitarias. Conversamos del cierre, de un texto espinal que nuevamente no será propio sino antiguo, moderno, clásico en el que podamos tercerizar toda nuestra osadía en palabras elegantes. Las reuniones se hacen en el Bar Real, pero esta vez nos movimos a la vuelta a Jekyll y Hyde, xq nuestra tradicional sede es un éxito gastronómico de la ciudad. Allí, en la esquina de Mitre y Zabala, fuimos atendidos con esmero y profesionalismo durante 4 horas. Almorzamos copiosamente y luego derivamos en las rondas de café de sobremesa, hasta la hora del té, que también tomamos. (Hubo sobre nuestra mesa un Carpani y me recomendaron, también, aumentar el tamaño de letra de este blogg). Somos siempre los mismos, de vez en cuando un invitado, un colado bienvenido, un número vivo para nuestro rigor, pero esta vez el núcleo duro de ANUARIO no tuvo visitas. Se está pensando en el modo en que podremos o no captar fondos, en el modo en que este coro enorme, disonante y siempre laborioso de cuenta de nuestro estado. Un estado de  autores, lectores y editores que se inscriba en el presente como posibilidad de espacio y de acción. Hacemos ANUARIO para reunirnos y conversar, para debatir subidos de tono siempre. Se hace un libro, para justificar nuestras trifulcas. Recuerdo que hace algunos meses el cuerpo del hombre infernal chapoteaba en la Laguna del sauce y al salir del agua chorreando caían teros de sus hombros, para laurear el amor, y allí me enamoraría más. Ese día supe, y recuerdo claramente lo prístino de agua y la arena abrazando todo, que  para los dos y para el mundo aquello fue un flechazo. Que las cosas se hacen para poder justificar la existencia de los proyectos. Se hace el amor o se hacen libros para poder seguir haciéndolos y que se hagan cada día mejor por la fuerza del empirismo, o por la propia heurística. Así es como a cada paso se decreta la existencia de algo. Es frecuente que activemos mucho más cuanto menos actuemos, tenemos que meditar a cerca de nuestros inventos, proyectos, y deseos, para madurar lo que se instala en nuestra hemoglobina sensible y se nos irá de las manos. Así todo ACCIÓN-ACCIÓN-POR LA REVOLUCIÓN, me cantaba mi madre con ternura en los 80´s.
Ha sido  una semana de diversas, opuestas y muy desconcertantes correrías;  a parte de siestas santafecinas, libros, nuevos espacios, mudanzas breves, también hubo frente a mí un cordero macerado durante 12 horas en mi plato junto a una terrine que a cada bocado me ofreció una sorpresa, como si a cada golpe de enter se abriera un nuevo verso universal (sitando a Wandzik).  El fin de semana llegó con la entrada de Jesi Bur a casa para maquillarme la cara y peinarme una cola de caballo sobre mi cabeza que me transfiguraría en otra. El poder de los colores y las formas en mí. ¡Soy un Mondrian mi dios santo redentor!  Voy a una fiesta con dress code, en la que todos desoirán el modo de vestimenta. Nadie acata órdenes. Yo opto por el negro, los brillos leves de la plata y la falda larga. Alejandro Pont Lezica haría todo para que aquel llamado de etiqueta, que esta ciudad puede acompañar, se vuelva realmente glamoroso. Un vinilo tras otro a un ritmo exacto de púa, doble, coro de púas. Púas en mis oídos, y trajín para mis stilletos. Escuché Sex bomb por Tom Jones y tantos temas que permitieron que el cuerpo solivie el peso de la night. Uno baila para enamorarse y baila para olvidarse, se baila para que la frivolidad asuma nuestro torrente sanguíneo y que todo el colágeno de mis vecinas de pista corra riesgo de derrame. 

jueves, 12 de septiembre de 2013

Santa Siesta Revolucionaria


CAMPEONATO SUDAMERICANO JUVENIL DE DEPORTES ACUÁTICOS - ARGENTINA 2009
Sedes
Santa Fe
El emblema de Santa Fe, Puente Colgante iluminado en la noche.




Estoy flotando en una pileta mirando un pedazo de espinillos que se llama La vuelta del paraguayo, es otra de las tantas lenguas de barro que conforman mi paisaje congénito. Se toma liso desde las 11 de la mañana. Se reúne con la burocracia local. Se conversa del amor, de las lecturas, del estado de las vías navegables, de los viajes. El sopor es inaudito para la primera semana de septiembre en el cono sur. Aún no se ha despertado la primavera y faltan tres meses para el verano. Se duerme la siesta xq no hay otro modo de subsistir, al igual que en Santiago del Estero: o salimos a dar vueltas en taxi con aire acondicionado o nos vamos a dormir la mona para evitar ver como caen los gorriones muertos desde los lapachos en flor. Los he visto, he visto como caían los gorriones, desde lo alto de las copas floridas de los lapachos, explotando como granadas sobre las lajas; tanto en la zona de los Guaycurues como en la de los Colastiné. En Santa Fe se podría escribir un tratado sobre la siesta, en la que hombres y bestias se esconden en prevención del asoleo. Martín de Moussy ha llegado a decir que la siesta reinaba despóticamente en la ciudad dormida y Estanislao Zeballos: ..Parece una ciudad de muertos porque todo el mundo cierra su puerta y duerme una siesta patriarcal. Todo buen santafecino comienza a dormir la siesta obligada en octubre, pero para estos inicios de septiembre no queda otra. William Mac Cann se refería en 1847 diciendo que la cantidad de personas que dormían bajo los árboles, en las huertas, y en los suburbios, causaba una extraña impresión…de pausa para la vida del comercio, en cambio activo cuchicheo íntimo entre sábanas. Las siestas se viven, dormidos, pero se viven, se reproducen, aumentan según la intensidad de grados Celsius en ambiente. En palabras de Seguí, justificando esta práctica de descanso obligado durante el día: se puede probar que las siestas eran poéticas,  pues se confunden con los recuerdos de los tiempos pastoriles, en que los dichosos dormían y se adoraban (estás palabras no son de Seguí), al vago murmullo de las aguas, bajo la anchurosa sombra de un alcornoque.
Una vez superada la terciana me sorprendería, a la tardecita, visitando la feria del libro de Santa Fe en la que descubrí nuestros propios libros de Yo soy Gilda. Los libros son así, dejan de pertenecerte y deambulan; por eso es lindo hacer libros. Las ferias están buenísimas, pululan todos los agentes. ¡LISO POR FAVOR! Lisos que se van en sorbos. Cada sorbo un segundo menos de calor… no miento; cada sorbo 30 segundos menos de calor. Cada liso 7 pesos. Se camina por la costanera, notamos que se camina más que en Rosario, pero se corre menos. Hay menos running en Santa Fe. Notamos que el río es otro, claro que es otro, pero tiene otro modo de presentarse; el nuestro, nuestro Paraná, es una guasada; este es un río paquete, mesurado. Cuando cae la noche nos sentamos en la esquina de las calles Castellanos y los 7 Jefes a tomar el cuarto liso de la última hora, frente a un puente, y a otro. Aprendo palabras como tirante, pilón, tablero; el mundo a flote y en tensión para sostener un puente que es un símbolo del choreo criollo. Fulano se chorió un puente completo, me dicen. Pienso: ¿dónde habrá metido el puente, habrá decorado su jardín? ¿Tendrá metido el puente en su living? Es hermoso sentarse a mirar un puente y entender que allí todo es física, artesanía y política. Casi todo lo que nos rodea en las ciudades podría definirse mediante esta triada. Me quedo tildada con el nombre de la avenida costanera los 7 Jefes que, según aprendo un rato más tarde, eran mancebos revolucionarios de la tierra: Lázaro, Diego, Rodrigo, Ruy, Diego, Pedro y Francisco. Mancebos y revolucionarios: excelente. La primera revolución independentista del mundo sucedió en Santa Fe; Lázaro de Venialbo fue su héroe y mártir.
¡Liso y siesta para todos!
escuchar más acá:

martes, 10 de septiembre de 2013

todas nuestras difíciles juventudes




Draga mi falda el manuscrito de Nuestra difícil juventud, mientras viajo a 180 kilómetros por hora sobre el extenso manto de agua que duerme bajo el puente Rosario - Victoria. Mi chofer me acaricia la quijada y una nube negra de tordos boyeros se desprende de la banquina. Son muchas las nubes negras que suben desde el pasto a nuestro paso raudo. Pienso en Horacio Quiroga. Me acuerdo de las fotos de Quiroga, de Quiroga fotógrafo, acentuando de verismo todo aquello que escribió.  Y reviso por centésima vez estos papeles de G y G (Garamona y Grondona);  me quedo mirando unos dibujos en los que aparecen cascotes níveos junto a niñas feligresas de tetitas dulces, líneas  de sapropel  al rescaldo de una pubertad toxigénica, gladiadores lúmpenes del polvo, escenas copiosas, trepidantes. Bonetes y libros esnifados, libros como máscaras,  pájaros inventados de vuelo cetrero y cautivo. Chicas marineras de melenas lacias y señoritas conspicuas  acompañan el encierro de G y G. Leo en este trabajo “Se fugan/muchachas/ desaparecidas” y, más adelante, también   “Las ropas/que el agua/ acercó,/años atrás, podridas”, o “el cabo de / su/ cuchillo/ en la /matriz/ de una/ vikinga”. Me atrevo a deducir que entre Grondona y Garamona hay un quantum energético de navegantes al que me enloquece espiar, en este viaje alquímico de micciones y trasvasados.  Lloro y eso no es nada frente al lenguaje grafítico en Moebius que acompaña estas páginas. La extensión de las rayas de G y G puede medirse en versos o en líneas, en dibujos: inconmesura de una cartografía envidiable. Lo escrutable: las páginas, los caracteres, la compacidad del libro, de la materia. Una materia que, por momentos, a lo largo de esta difícil juventud que organizan G y G, tiene forma de gaviota inflada a sangre, plumífera; o tiene la pompa de espacios lujuriosos, o  dimensiona  la piel de los océanos y los terrenos amplios de nuestra lontananza.  Todo cabría en una red cargada de días astillados de sol y noches duras. Francisco y Vicente podrían ser dos rabdomantes, a quienes invitar a casa una tarde para inhalar humo de rocas lunares en trío.  Mi gratitud de ante mano.


NUESTRA DIFÍCIL JUVENTUD: una obra a dúo que reune poemas de Francisco Garamona y dibujos de Vicente Grondona. Ya se consigue en el Club Editorial Río Paraná, y en ferias y librerías!
*
Nuestra difícil juventud
Selecciones Ivan Rosado, 2013
136 pgs.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Belleza es aptitud expresada (Sir Walter Armstrong)





Estas semanas han pasado muchas cosas. Ha salido a trotar las calles mi nuevo libro Tracción a sangre, se ha festejado en cenáculos íntimos, se ha comentado, la chusma ha hecho lo propio en bares como Pasaporte o Paco Tío entre poetas añejados por la gestión cultural y bellas ninfas. 
He leído una inusitada novela corta, de tres amigos, que se llama El día feliz de Charlie Feiling del trío loco convertido en dupla esquizo Bizzio-Guebel, en la que estos tres grandes, Feiling, Bizzio, Guebel, se comen un asado en Ramallo y luego se insolan y luego nadan entre flatulencias literarias en el Paraná para rematar, con la hidalguía propia de Sir Feiling, a bordo de un bondi de vuelta a CABA. Este libro tiene tapa excelente y hermosamente pictórica de Daniel García. Un cuarteto de galanes imperdible. Hay que leer esta novelita y mirar esa pintura en la que un Volvo verde ochentoso copa la tapa. ¿Esta es la tradición literaria? 
Luego los días avanzaron por sectores extraños, se empantanaron con malas noticias. 
Se reactivó el lodo, convertido en orfebrería decorativa, con un quinteto gráfico de Vanzos de jarrones con flores que adornan mi hogar. También apareció un Cochet de jarrón con flores sobre arpillera. ¡Mamá cúantos jarrones con flores! me grita la púber paya. También paseamos nuestro perro, y aprovechamos para hacer picnics en el parque España. 
Recibí un dibujo hermoso de regalo de Fernando Calero en el que bendice mis poemas. Allí la voz. La voz de los poetas. -Mis poemas-. La voz que aún no tengo. Lo que se debe aprender, y lo que nunca tendré por ser marrana. Lo que nunca me dará la bravura. Lo que me dará siempre la permeabilidad, la capa lúcida de mí. Escribí un poema que trata de los últimos fríos y de las mujeres rosarinas deslizándose como eslavas;  la foto hierve. Tomé el té y una coca con Arturo Carrera, caminamos y vimos el garage Apolo de calle Sarmiento 555, miramos el río. Conversamos toda una tarde de martes, y nos detuvimos a mirar el gomero enorme ribereño que tambalea en la barranca, y eso le hizo recordar este poema de Sarduy que habla de otro gomero enorme y aprovechamos para leer juntos:

PARA EL ÁRBOL DE “LA RECOLETA”

¡Qué lección para el hombre: proliferas

en todos los sentidos! En el viento

son tus ramas emblema y argumento

de toda plenitud. O las banderas

de una plegaria. No comienza el día

sin que pájaros, dioses tutelares

y demonios menores o insulares

se afronten en tu copa. Simetría

He aprendido que un libro es, ante todo, la voz de su autor. Desde que hago poemas experimenté mi propia voz en modo poema, la he escuchado, la he escrito, me he sentado a escribir para ver mi voz vivir. Pero hoy, el sábado pasado, vi la reverberancia amontonada de la voz de un autor. He escuchado en vivo y en directo a Damián Ríos leer sus cuentos en el Club Editorial Río Paraná. Lo hemos escuchado leer su libro y su cuento Bajo Cero editado por IVAN ROSADO; y, mientras lo oía, pensaba que ya, a partir de ese mismo instante del presente que nos rodeaba, no habría vuelta atrás con el ejercicio de la lectura. Siempre que leeré a Ríos escucharé su onda. Así es como se acentúa la voz del poeta Ríos en un afótico malevo, mataco, castizo, artigueano, y no sé qué más, en el que él nada pausado para ofrecer todo el sonido propio, congénito. Ahora sé que tengo en la biblioteca un libro vociferante y, ya no es un libro, es otro objeto que se dispara en miles de sentidos, se estrella de modo centrífugo y se desmadra.  Algo parecido me ha sucedido mientras  oía leer sus poemas  a Arturo Carrera en festivales y en su living, y en mi living. También, casi lo mismo, al escuchar las grabaciones de Pizarnik leyendo a AC, y luego  escuchar mis poemas leídos por la voz de AC durante largos, larguísimo escasos tres años. Es así como se empalman lecturas de las lecturas de las voces, y las voces de las lecturas, generando un canon eterno en mis circunvoluciones. 
Ayer preparábamos con mis nobles/nobeles editores la lectura que haremos el sábado para presentar Tracción a sangre en el Club Editorial Río Paraná, y elegimos los poemas que irían con otra voz que no sea la mía, con otros talantes, con nuevos ritmos, otros alcances alveolares, otras extensiones del canto, para descubrir nuevos poemas en los míos y así que la escritura, la lectura, la voz se dinamiten y renueven, todo al unísono.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Lo que se dice de Tracción a sangre. Wandzik+Garamona

Tracción a sangre /IVAN ROSADO, 
se presenta con super ágape 
el sábado 31 de agosto a las 18hs.
en el Club Editorial Río Paraná
Vélez Sarsfield 395 - Rosario.

(vociferando Tracción a sangre, lindas fotos de Fede Leidi en Recital de locos en XXX)




En Tracción a sangre Lila Siegrist hace un llamado, que es también una advertencia: “chicas jóvenes poetas de mi tierra abandonen la poesía”. ¿Quizás porque los poemas son algo así como el motor de una experiencia que podría dispararse para ir a ocupar un “volumen” real, ya no en lo ilusorio de una biblioteca, sino en la verdadera vida? Yo me hago estas preguntas, las escribo con mi pésima letra manuscrita. Pero sé que Lila igual habla de otra cosa ­­–la verdadera poesía siempre está escapándose– mientras moldea con la punta rosada de su pluma esa materia prima melancólica de la que habló Zelarayán, y examina las zonas que el agua va dejando en sus declives. Aquí una rama podrida, allí un pájaro traslúcido llamado Tangará que le dice al oído los versos más obscenos, que ella por pudor no anota. Esta es una poesía preclara, que reflexiona sobre las posibilidades de modificar las tendencias hoy visibles hacia la ruptura del consenso.


Francisco Garamona


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Este es fundamentalmente un libro diurno, luminoso, pero también frondoso y fértil. Aunque estos calificativos no se contradigan y por el contrario su combinación sea la fuente de un terreno superabundante por donde Lila avanza con su horquilla de sauce eléctrico revelando un paisaje-lenguaje tan único como recurrente. Aquí el agua divide y une dice la poeta rabdomante.
Una de las maneras de leer este libro –la que recomendamos– es con el frenesí propio de quien sabe que al golpe de bajada de cada verso encontrará una sorpresa.


Ana Wandzik