La novedad de Yo soy Gilda editora es :
Casi Boyitas, de Daniel García y Gilda Di Crosta, que se puede comprar,
al igual que nuestros otros títulos
a partir de mañana jueves en:
Rosario
Oliva Libros - Entre Río 548
Buchín Libros – Entre Ríos 735
Peccata Minuta – Pasaje Pam
Gris Topo - San Lorenzo 861
Club Editorial Río Paraná – Velez Sarfield 395
El Jugeute Rabioso - Mendoza 784
A partir de enero en:
Rafaela
Librería Pura Letra - Saavedra 140
Buenos Aires
La Internacional - Padilla 865 (entre Gurruchaga y Serrano)
La Libre – Bolivar 646 (San Telmo)
Arcadia Libros - Marcelo T de Alvear 1548
Lilith Libros - Paraguay 4399
Por pedidos especiales en:
Córdoba, Sr. Lucas Ardú: lucasardu@gmail.com
San Carlos de Bariloche, Sr. José Martín Villalonga: josemartinvillalonga@gmail.com
miércoles, 19 de diciembre de 2012
jueves, 13 de diciembre de 2012
¡Casi Boyitas!
Presentamos Casi Boyitas, de Gilda Di Crosta y Daniel García, nuevo libro de YO SOY GILDA EDITORA.
Felicitamos a los autores, y agradecemos la anfitrionía ajustada y amorosa de Ana Wandzik y Maxi Masuelli del Club Editoral Río Paraná.
El Club hará lo propio, y habrá sorpresas imperdibles!
martes, 4 de diciembre de 2012
Poda paqueta.
Matas de pensamiento en toneladas,
amaestrarme,
para la poda paqueta.
Brego por jardines ingleses:
agua,
un puente,
plantas que se van en vicio.
Promueven un jardín francés para mi novela.
Talar, talar, talar.
Me doman.
Un falso cardenal reacciona ante una línea de sol.
Cardenal chino adiestrado a baterías
para sentirme cerca del amor.
Lengua de barro que tenemos en frente, no olvidarla.
viernes, 30 de noviembre de 2012
el verano de AJ
Hace un tiempo atrás, ya 4 años, cuando trabajaba para un centro cultural que tenía voluntades de renovar su comunicación para, fundamentalmente, aumentar su audiencia activa, me preguntaron quién sería para mí la personalidad indicada para promover la programación mensual: AJ, dije a los gritos. En la reunión semanal de equipo se hizo un silencio monacal, bastante habitual ante mis arrebatos verbales: respuestas snobs y cursis SIN FILTRO; todavía recuerdo las torres de sanguches de miga de 25 cm de altura perdiendo la cadena de frío y los botellones de cocacolas retornables de dos litros y medio coronando la mesa de directorio en enchapado de falso roble, como única réplica a mi ocurrencia. Pero AJ, paseándose por las galerías, invitando en un mini micro a los televidentes por canal 3 o 5, AJ en locución radial promoviendo un festival o el cine de los domingos, hubiera sido un 10 puntos. Hagamos una prueba, ¿quién no conoce a AJ en la ciudad? 40 años de permanencia y producción mediática a favor de la comunicación cultural. ¿No hubiera sido genial que los equipamientos culturales comuniquen sus contenidos con la voz y la osamenta de AJ? Max Cachimba trató, a su modo, con el refinamiento habitual de su línea y humor, de infiltrar a Llorente en los contenidos de aquel equipamiento. ¿Hay un perfil, hay un target o no hay perfil o no hay target, hay agentes culturales? ¡Qué desastre de preguntas! Hay modos más o menos divertidos, hay productos culturales que se ajustan, y otros que se pierden, que no sirven, que no son eficientes. Hay permanencias inauditas y hay pasos rápidos hermosos. Pero es riesgoso y lindo poder pensar cómo uno no pensaría, de esta manera el auto-jaque es un ejercicio muy favorable para la creatividad. He leído un texto de AJ en el que invita a visitar el MACRO y hoy vuelvo a verlo retratado por Cachimba en un dibujo. Mi hijo dibuja a diario ese dibujo de Cachimba dibujando a AJ. Yo quiero ser Llorente, quiero que Cachimba me retrate y quiero que mi hijo me dibuje con amor. Ayer veo a Alberto J. Llorente en un primerísimo plano de cartelería urbana promoviendo una empresa de transporte que se mueve a la costa en vísperas de temporada alta. Y AJ me superó, superó mi estándar de sorpresa, y superó su anonimato ante mis hijos: él aparece en primerísimo plano con los bracitos cruzados como el baile del gran hit musical de PSY del mes octubre 2012 en Gangman Style, de Corea del Sur. ¿El Show de AJ le copia al de Inkigayo, o es al revés? Sólo que aquí el viaje es hacia la costa atlántica y AJ se va acompañado de los típicos cabezudos, pirulineros, bañeros y minitas de la ciudad feliz. Esos carteles son imperiosos, son excelentes. América Sánchez, Mariscal, Norberto Chávez deberían estudiar el fenómeno: gigantografía, Gangman, baile del caballo, AJ+PSY+MÁS VIDA CONTROVERSIAL. Es decir: AJ quiere bailar cabalgando como el coreano, pero el coreano lleva el charm del sastre y la percha de Llorente.
P.D.: mi querida socia me suma este dato más que curioso que yo no había tenido en cuenta.
(El secretario general de la ONU Ban Ki-moon recibió en la sede del organismo al rapero PSY durante el mes de octubre pasado. Los dos surcoreanos repitieron los movimientos del "baile del caballo", más aquí:http://america.infobae.com/notas/60242-Ban-Ki-moon-baila-al-ritmo-del-Gangnam-Style )
lunes, 26 de noviembre de 2012
Decir “Mucho gusto” es de mal gusto.
En primer lugar no sabría detallar mi gusto, sí debiera hablar de mi gusto por la ingesta de comida y bebida (la fase más cliché y escatológica del gusto), del sabor refinado o no al que accedo, del rendimiento de mis papilas gustativas o de las células receptivas olfatoria; sí debería hablar de mi gusto por el vestido, por la sensibilidad en combinar géneros y colores acordes a las estaciones del año y a horarios determinados del día; sí debería hablar del gusto por arreglar y decorar espacios vitales (el caso de los cortinados, tapizados, ramos de flores, mesas generosas, etc.); sí se supone que debería hablar del gusto por la lectura y cómo sedimenta esa lectura en una biblioteca; del gusto por la compañía afable y amorosa en recintos alegres y cosies; del gusto por las caminatas en la ciudad que nos toque estar; del gusto por la silueta de nuestro paisaje extendido; o del gusto amargo en paladar por el desvelo nocturno, acelerado y nervioso. Todas prácticas endógenas, no adquiridas, que podríamos denominar “habitus”. En fin, una lista interminable, pero ¿del gusto por el ARTE? El gusto por el arte ha sido ensayado por eruditos de todas las ciencias y saberes y, la verdad, es que no tendré la capacidad para desarrollar, tanto por ignorancia como por vagancia, ninguna teoría novedosa en relación a este tema, por lo cual recomiendo consulten Dubos, Bourdieu, Ricci, Camnitzer, Cippolini, Montini, Woolf, Sotis y a tantos otros que han podido volcar con carácter racional y/o perceptivo, sus estudios al plano teórico del gusto. Rescato este ejemplo de Luis Camnitzer que nos dice así: …Un elemento—y obstáculo—fundamental en la configuración de la toma de decisiones, particularmente cuando hablamos de arte, es el gusto. Entre los estudiantes, el gusto es considerado como un instrumento importantísimo para hacer juicios con respecto a la calidad de lo que producen. Piensan que están ejerciendo su subjetividad y no se dan cuenta que el gusto es una construcción social totalmente sujeta a ideologías colectivas y a la influencia que ejercen sobre la experiencia personal.
…
Ser un barrabrava
Una partera sin fórceps
Para hablar sobre ARTE pienso en el modo efemeralización. Es decir, en un universo cargado de mega producciones faraónicas, está bueno poder hacer el ejercicio de producir mucho con poco. O no producir. Se pueden entrenar operaciones, instructivos y recetas que ejerciten el famoso “efecto látigo”. Es decir, cada vez menos eficientes, más delirantes, más riesgosas, menos productivas y con mayor disparo centrífugo para acercarse al arte, sumando equipos, socios y amigos. Ser gregarios y desprolijos por naturaleza y perfeccionarlo. O seguir trabajando solo también y que nos nutramos del amor. Para pensar en ARTE está bueno practicar en una zona yerma en la que nunca ha sucedido nada y está todo por explotar, también podemos pensar lo opuesto y que todo resulte próspero. No tengo definiciones posibles, más que un talante mental y físico en el que una está sumergida. Entonces, desde este estándar de tres palabras: GUSTO+FANÁTICO+ARTE, este sincretismos etimológico al que me invitan, luego de haber dado una vuelta anómala por mis circunvoluciones sensitivas y bibliográficas, es que puedo transmitirles la siguiente aclaración: no tengo gusto por un artista favorito del cual podría ser fanática. Sí tengo un pequeño listado que atraviesa mis pensamientos, percepciones y acciones; y, a medida que pasa el tiempo, van mutando y variando sus protagonistas, que aquí comparto escalonados y en escalerita:
La sagacidad sensible de Oscar Bony
La austeridad de recursos de Jacques Tati
La gélida heladera de Warhol en la Factory
La disponibilidad cinética y cromática de Blake Edwards
La maña ósea para los tiros libres de Diego Armando Maradona
La tarea cotidiana de Luis Márquez que, como jardinero, se esfuerza por detener el tiempo generativo de las plantas.
La ternura ofrecida por todas las mujeres de este universo, la capacidad combativa de mi madre y la destreza provechosa de mi abuela para traer al mundo 12.000 bebés.
(1)El término hincha fue aplicado por primera vez por un talabartero uruguayo llamado Miguel Reyes, que era el responsable de “hinchar” la pelota del equipo de Nacional del Montevideo, club del cual era fanático con alevosía.
este texto fue una invitación del equipo de club de fun:
http://www.clubdefun.com/index.php?page=noticia&v1=gusto-fan%C3%A1tico-arte-lila-siegrist
viernes, 23 de noviembre de 2012
Ciudad Oculta
Si se mira la ciudad ideal atribuida a Piero Della Francesca de 1475, en la que el ajuste de luces, sombras y espacio se adhiere a la perspectiva y a la construcción en base a la sección áurea y al desarrollo óptimo de la vida del hombre, puede pensarse que estamos ante un problema con estos dos libros. Podríamos detenernos en ciudades imposibles, o ciudades minúsculas para ser observadas con lupa, o ciudades relatadas de manera concéntrica y en expansión, donde el des-manejo de albardón puede ser la renta del terreno; pero acá estamos ante dos ciudades ocultas y vivas que cobran forma y se desvanecen continuamente.
En el caso de El centro de Paulina Scheitlin hemos trabajado con un cuerpo de obra con voluntad de ensayo fotográfico, que en su edición final para el libro dio cuenta de cierto recorrido autobiográfico y de una ciudad atemporal y ágil, donde una paleta cálida de luces se apropia del clima general. También vale la pena destacar que la topografía del territorio reconocible en el libro, puede ofrecer el ejercicio de realizar un nuevo curso, una nueva deriva en estos trayectos que la autora ha señalado.
En cuanto a la realización del libro La noche de Luis Vignoli, debería saberse que disponíamos de un archivo fotográfico cuantioso perfectamente clasificado, en el que el rigor por el dato y el documento se une, ahora, a un relato agitado y novedoso de la vida del trabajo del artista, en sus raides nocturnos hasta una madrugada no tan lejana en el tiempo.
Las ciudades son una marabunta desmadrada, donde la memoria, los deseos, el intercambio y los signos del lenguaje son la materia prima de su propia constitución. La idea de estos dos libros, fue dar cuenta de algunos recorridos por la ciudad, por medio de la fuerza centrífuga que autores tan disímiles como Paulina y Luis, pueden generar.
Acá me interesa destacar que hemos operado con dos acervos enormes y activos, con la ventaja de tener a los autores presentes, a los que con cierto carácter preventivo en el cuidado del material, hemos editado, puesto en circulación, y compartido con nuestra comunidad.
Me quedo pensando en las ciudades trazadas en una tertulia nocturna entra occidente y oriente, para comprender como se recrea el espacio urbano desde la sensibilidad y la agudeza vital. Pensemos, entonces, que estos dos nuevos libros proponen diseminar ciudades invisibles y ciudades ideales: desprolijas, felices, diversas, con rebarba, complejas y generosas. Al menos acá se ha intentado dar cuenta de eso. Hemos convocado a dos autores, hemos trabajado con su obra, y ahora festejamos poder desparramarla.
martes, 13 de noviembre de 2012
ANUARIO OPERATIVO
A los comienzos del año 2010 nos reunió, a Georgina Ricci, Pablo Montini y a mi, las ganas de establecer conversaciones con otros, en una marabunta a la que usualmente llamamos ciudad de Rosario. Comenzamos a talar ideas delirantes y amorosas en relación a cómo podríamos contar una ciudad desde el lugar del arte. Nos hemos dedicado de manera muy laboriosa a invitar a los más cercanos y periféricos autores de nuestro medio (entiéndase universo mundial), para realizar un retrato amorfo de una y otras cientos de escenas. Así avanzamos con el primer volumen de ANUARIO 2010, y pudimos sostener el segundo correspondiente al año 2011. Podríamos detallar, en este nuevo modo de reunión que tiene forma de libro, muchos indicadores óptimos de gestión y fracasos temibles: ESO ES UN PROYECTO. Podemos también contar que fuimos parte de programas, de seminarios y congresos, y que fuimos caso de análisis en esos seminarios, en esos congresos, en notas de prensa, en conversaciones y en chismes. También que fuimos amados y despreciados. Que trabajamos para-institucionalmente y para las instituciones, que "ejercitamos la imaginación histórica", que tenemos "compromiso con la calidad", que aglutinamos a "los artistas de la ciudad del cereal", que tantas otras cosas. Que no descansamos: activamos lecturas, escrituras, venta de libros, compra de libros, invitaciones a fiestas, y miles de vituallas. Que convocamos amigos y desconocidos. Que la mayoría aceptaron colaborar y compartir sus ideas. Que fuimos anfitriones de un espacio en estado chicle. Que lectores, escritores, autores, miradores, observadores, colaboradores, patrocinadores, promotores, agitadores, traductores, correctores y muchos cercanos, son y han sido parte del equipo de trabajo; contamos 634 seres adheridos a nuestra membrana operativa. Algo se ha modificado.
martes, 6 de noviembre de 2012
El incendio del río, Gise Cortese
(El incendio del río se puede visitar a partir de mañana 7 de noviembre en el Museo del Diario la Capital de Rosario)
La noche desde la noche: Luis Vignoli
Luis Vignoli relata la noche desde la noche, desde la pista de baile, bailando en la pista. El plano que construye es el del bailante bailando con un gran angular dispuesto entre el pecho y el ojo siempre listo para el disparo, estampando flash sobreexpuesto, con arriesgada cantidad de piel desnuda, una paleta cromática acotada: relación de colores primarios con secundarios, sin tierras, sin quebrados y profusión de azules noche. Negros en valores bajos, pero en ajustado contraste de claroscuro, en las fotos B/N.
Los retratados se divierten, se dejan retratar, resuelven deals, posan, se arreglan, se maquillan, se besan, se abrazan y bailan, compartiendo con Luis la posibilidad de no detener el festejo. La banda sonora de este relato podría ser Rock the Casbah de The Clash. Me gusta pensar en este tema, aunque no se ajuste.
Eran los 90´s. Las FM´S transmitían en vivo desde los boliches el rún rún de la noche. No existían los controles de alcoholismo por la DGT, no existían los radares, ni estaba prohibido fumar y se hacía alarde de los tamaños de las motos. Las chicas llevaban, sin prestarle mucha atención a los crudos inviernos, unos hot-pants de cuero y puperas multicolores para ir a bailar. El pelo se usaba planchado o freezado, pero siempre muy arreglado y en estado de melena desplegada, casi nunca atado. Los géneros de la ropa eran en su mayoría adherentes: chiffón, tafeta y raso elastizados, medias de lycra con brillos y muchos ombligos y espaldas descubiertos. Botas bucaneras también.
Había tarimeras, que eran chicas contratadas para arengar el baile y generar clima festivo. Se usaban pelucas de cotillón, anteojos negros, mucho maquillaje empastado, body painting y los chicos se ponían mousse en el pelo como primeros atisbos de coquetería masculina aderezada de cosméticos femeninos. Las fiestas eran temáticas, en la mayoría de los casos, así como siempre garantizaban un espectáculo sugerente, mucha preproducción artístico/artesanal.
Yendo a peinar documentos a la Hemeroteca Municipal, para encontrar algunos antecedentes del trabajo de Luis en el contexto local, detecto entre “Monos y Monandas”, “Gestos y Muecas”, “Ecos de Rosario” y “BOOM” que la primera vez en que aparece gente bailando es en una foto de 1948 de la revista “Ecos de Rosario” n°60 en la que Fotografía Renom se atreve a ponerle movimientos danzarines a los tan acartonados registros de la vida social de la ciudad. Dandys y flappers con mirada de cera, en riesgo de extinción. Luego vendría un desmadre en las fotos, pero el momento más dionisíaco quedaría de manifiesto en una fiesta organizada por Gollán en el año 1969 para Canal Tres, llamada “La Noche del Tunel”, en la que el empresario metió gente bailando adentro de dos jaulas suspendidas en lo que luego sería Tunel Manía. Las fotos de esa noche no tienen autor, no tienen firma en la Revista BOOM, puede resultar sencillo averiguarlo, y valdría la pena revisar todo el archivo fotográfico de esta publicación. Stduio54 vendría 8 años después. En Rosario las fotos de la gente bailando acompañan el nacimiento de las discotecas, en su mayoría temáticas y con fuentes de inspiración étnica, hipy, montecarleana y muy balear: Baltazar, Mongo Aurelio, Tunel Manía, Rojo 7000, Los Solares de Rosario, La Escalera, Boîte Caracol, KOKO, entre otras. Habrá que revisar el complejo período ventana de la noche entre 1973 y 1982, me lo debo.
El material de espurio de las revistas de vida social, de la noche y la moda de los años noventa conforma el repertorio de “La Noche” de Luis Vignoli por la EMR, donde el estándar esperado por esas publicaciones está apenas corrido para ubicarse en el sector de lo impublicable. Así es como Luis comienza a producir un cuerpo de obra a partir del remanente visual de una noche plagada de contradicciones amorosas y visuales, de brillos y sombras, tan propios de aquellos años en que se enmarca este recorte epocal: 1990 y 1998.
Vignoli podría haber disparado, tanto los retratos socialeros vernáculos de Pepe Bárbaro entre los 50 y los 80 como, las primeras imágenes de Cory Kennedy, picados al suelo, como lo hace con una parejita de chicas, flacas y muy jóvenes, mientras abandonan el festejo, descansando en un rincón lejos de las luces y el estruendo de la música, pero diez años antes que Mark Hunter para The cobra snake, sitio web http://www.thecobrasnake.com/.
Todo el trabajo de Vignoli, aquí editado, es pre Cromagnon, pre Facebook, mientras María Soledad Morales. “Los noventa me dan miedo” dice alguien en los testimonios de la expo Underdance, en la que Luis exhibió casi la totalidad de las fotos de esta serie en la Biblioteca Alfonsina Storni de Rosario (2011), a mi también me dieron miedo pero no me los perdí. En realidad todo fue menos salvaje de lo que parece.
(Nota trabajé como editora adjunta de este libro, junto a El Centro de Paulina Scheitlin; ambos se pueden comprar en el stand de la EMR $50.-, pronto en todo el país. La Noche y El Centro se presentan el 21/11 a las 19 hs en el CEC, )
lunes, 5 de noviembre de 2012
Tocaya de Futurama
Todo parece indicar que “alguna era está por llegar a su fin”.
Puede que sean muchas eras, tantas como individuos me circundan. Es decir, uno tiene eras porque hay otros que acompañan la escena. Una escena existe en tanto hay un ser que actúa y, al menos, un testigo que la comenta. Yo puedo ser una escena. Una escena se puede convertir en era si la perpetuamos, si la volvemos crónica y aguda.
“No podré ya más aspirar a ningún Premio Nobel”, me confesó mi padre en el año 82´a su vuelta de NYU, al comprobar que en la universidad los investigadores en cristales de líquido sinovial le dedicaban 20 horas por día, o 3672 días por década, a mirar tuertos por un microscopio electrónico fluidos articulares de seres humanos, para lograr aplicar al galardón nórdico. Él prefería salir de paseo los fines de semana con nosotras, prendidas de su mano, contarnos historias extrañas de asuntos reales, confirmando permanentemente esa frase: “chicas siempre la realidad supera a la ficción”, y continuar con su casuística verbal extravagante y sibarítica. Ese día, de hace 30 años atrás, implicó tener conciencia que mi padre sería un simple mortal siempre. Agradezco su dedicación discursiva y amorosa. Lamento aún no poder deshacerme del complejo de Electra.
“Fumé durante 20 años con responsabilidad y constancia”, aseveró mi madre en el año 84´, mientras apagaba los tres cigarrillos que tenía prendidos en simultáneo como siempre: uno en el laboratorio, otro en la sala de extracciones y, el último, en la sala de espera. Dejó de fumar habiéndose dedicado con mucho ahínco a trabajar durísimo, a estudiar con esmero y eficiencia, y a criarnos a mi hermana y a mí. El día que dejó de fumar, supe que ella nunca más volvería a tocar un cigarrillo. También intuí que yo fumaría con el mismo afán que ella, he dejado de fumar hace poco. Hemos conversado mucho sobre nuestro bajo umbral de sensibilidad ante los agentes toxigénicos exógenos a nuestro organismo, así como hemos compartido nuestra poca resistencia a la fiebre y una altísima tolerancia al dolor. Creemos ser mujeres fuertes, animales corajudos, y así nos vamos criando. Con el tiempo entendí que si tenía hijos los engendraría de la misma manera en que mi madre nos acompañó a nosotras. Aún hoy padezco síntomas de admiración y amor desmedido por ella.
Ya tengo la edad en que mis padres, a esta misma edad, realizaron un dog-leg en sus vidas. Mis hijos ya tienen la edad en que yo comenzaba a acordarme de todo en los ochentas, pero ahora ya es el siglo 21. Ya tengo la edad en que mis hijos se acordarán de mis decisiones verbalizadas e implementadas. Aún no sé cuáles serán esas inflexiones que tanto cambiarán mi curso y los de ellos. Sí tengo claro qué no seré, qué no haré y qué no volveré a hacer nunca más, pero no sé muy bien que clausuraré de mi vida presente.
Pero hoy la máquina, que es cada día más plana, invisible y poderosa, larga al aire un monólogo que escucho y queda suspendido. La que emite la sentencia es mi tocaya de Futurama: “mis años de salvaje hedonismo me están afectando, será hora de quedarme quieta”, dice Lila.
Algo tendrá que cambiar, si no ha cambiado aún.
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