
Draga mi falda el manuscrito de Nuestra difícil juventud, mientras viajo a 180 kilómetros por hora sobre el extenso manto de agua que duerme bajo el puente Rosario - Victoria. Mi chofer me acaricia la quijada y una nube negra de tordos boyeros se desprende de la banquina. Son muchas las nubes negras que suben desde el pasto a nuestro paso raudo. Pienso en Horacio Quiroga. Me acuerdo de las fotos de Quiroga, de Quiroga fotógrafo, acentuando de verismo todo aquello que escribió. Y reviso por centésima vez estos papeles de G y G (Garamona y Grondona); me quedo mirando unos dibujos en los que aparecen cascotes níveos junto a niñas feligresas de tetitas dulces, líneas de sapropel al rescaldo de una pubertad toxigénica, gladiadores lúmpenes del polvo, escenas copiosas, trepidantes. Bonetes y libros esnifados, libros como máscaras, pájaros inventados de vuelo cetrero y cautivo. Chicas marineras de melenas lacias y señoritas conspicuas acompañan el encierro de G y G. Leo en este trabajo “Se fugan/muchachas/ desaparecidas” y, más adelante, también “Las ropas/que el agua/ acercó,/años atrás, podridas”, o “el cabo de / su/ cuchillo/ en la /matriz/ de una/ vikinga”. Me atrevo a deducir que entre Grondona y Garamona hay un quantum energético de navegantes al que me enloquece espiar, en este viaje alquímico de micciones y trasvasados. Lloro y eso no es nada frente al lenguaje grafítico en Moebius que acompaña estas páginas. La extensión de las rayas de G y G puede medirse en versos o en líneas, en dibujos: inconmesura de una cartografía envidiable. Lo escrutable: las páginas, los caracteres, la compacidad del libro, de la materia. Una materia que, por momentos, a lo largo de esta difícil juventud que organizan G y G, tiene forma de gaviota inflada a sangre, plumífera; o tiene la pompa de espacios lujuriosos, o dimensiona la piel de los océanos y los terrenos amplios de nuestra lontananza. Todo cabría en una red cargada de días astillados de sol y noches duras. Francisco y Vicente podrían ser dos rabdomantes, a quienes invitar a casa una tarde para inhalar humo de rocas lunares en trío. Mi gratitud de ante mano.
NUESTRA DIFÍCIL JUVENTUD: una obra a dúo que reune poemas de Francisco Garamona y dibujos de Vicente Grondona. Ya se consigue en el Club Editorial Río Paraná, y en ferias y librerías!
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Nuestra difícil juventud
Selecciones Ivan Rosado, 2013
136 pgs.
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