lunes, 30 de diciembre de 2013

Un año escrito (primera parte)



Un año que bien podría ser un name-dropping, al que no le temo, que me interesa detallar, que de a poco ha ido apareciendo aquí y seguirá dando qué hablar. Para que el peladar, en el que muchas veces creo estar, se vuelva un lazo trenzado desde mi cabeza a esta pantalla luminosa y amorosa.

Revisar el año para atrás, desde el mismo punto en que me encontraba hace un año, en la cabaña del bosque: cero de las coordenadas. Evitar el ambiente canicular de Rosario y manejar a velocidad crucero hacia el horizonte que construye una raya punzó en la panza de los médanos azules del mar, en los que puedo pensar que siempre habrá ese brillo tibio ¡Brindis! El río o el mar, la salud, la fuerza, la juventud.

Necesitaría mucho espacio para deletrear uno a uno los datos de un año (de todos los pasados). Inventariar pájaros y árboles (sus nombres científicos), topografiar terrenos, dar cuenta de los edificios y los caminos, redibujar escorzos, identificar colores, leer valor luz en el espacio y estrellar los ojos por los saturados. Las resonancias orgánicas que activan mi oído de tísica desde pianissimo a fortissimo y mi memoria (la visual, la congénita, la ancestral) se adulteran y desde atrás se leen en estado fraguado. Una evocación de recuerdos ciertos y no tanto, de recuerdos delirantes alucinados, de recuerdos biográficos. Conocimientos biológicos alrededor del mundo con cierta guache: cómo flotar distintos mares, cómo te traga el pantano en el río y cómo asar. Un canevá de líneas débiles pero muy coloridas, en el que se configuran imágenes por mayor pregnancia, contraste y saturación y armo, así, una retícula iridiscente lavada.

En cambio, el dibujo de lo relatado es nítido, xq con la escritura se termina la retentiva; una vez se escribe algo, se lo incinera de la resonancia cerebral. Escribir es formatear la cabeza. Cuando escribimos algo, ya no podremos evocarlo en la intimidad de nuestros pensamientos aguados, tendremos que leerlo entonces entre nuestros papeles.

He pasado un año sin depresión, sólo cierto spleen se ha apropiado de mí, es decir he estado estable; me he peinado todos los días, he organizado la tristeza a favor de saber estar: del adagio al vivace. ¿Marasmo desértico vs vergel macilento? Lo último por favor, e intravenoso.

martes, 24 de diciembre de 2013

Una cosa lleva a la otra


Escribir es hablar mentalmente
Se ha terminado una semana más que escribir. Nos hemos juntado con Ricci para definir nuestros dos próximos libros en Yo soy Gilda editora que en pocos meses estarán en librerías. Hemos tomado teresita con Vir Negri y un porroncito con Fede Ricci; nuestros libros comienzan de a sorbos y con muchas conversaciones. En cambio, hace un par de días, hemos presentado Inédito de Diego Giordano entre cuantiosos tragos y litros de ponche, en el Diablito Bar con importante audiencia: protagonistas del rock histórico y contemporáneo, artistas, escritores, periodistas, amigos, hermanos y galantes, impecables y entrecanos funcionarios que yo desconocía, ¡qué honor mi dios querido!; otro libro próspero que deja estela y que el tiempo, los milenios siempre favorecerán.  También he completado dos encuestas a modo de balance sobre los sucesos destacables de la cultura de Rosario que pueden leerse en suplemento Señales y en el Diario Cruz del Sur, para las cuales he dosificado mi malicia. He constatado que a las páginas de este blog las leen 950 personas promedio por semana de todo el mundo y sólo 4, de las 287 de Rosario, me lo cuentan: Julia, Gastón, Ana y Geor. Me gustan ellos cuatro.

Ocupación y bosque
Estaré una semana en el mar para lo cual he alquilado una cabaña sencilla, que cubre nuestras necesidades básicas con confort propio de la RDA en su apogeo; y esta austeridad en el bosque es lo que nos complace, lo que nos une. Para nuestra estadía tengo que firmar un contrato de locación en el que, entre otros datos, debo consignar mi ocupación. No sé. No sé. Debería llamar a mis seres queridos para que me den una mano en esto. Qué tema las ocupaciones, los contratos, los formularios, los certificados, los divorcios, las papeletas, los nacimientos, los permisos: requieren de una verdad que negamos, o preferimos desconocer, y siempre se presentan en el silencio quirúrgico de una oficina. En fin, he llegado al mar.  Nos rodean cipreses lambertiana y piramidales, pinos en sus variedades marítimas: de alepo, insigne y tumbergi. Un olivo extraño se despliega sobre nuestra ventana. Converso con los locales para saber más sobre este boque que visito año a año.  El yodo hace que se purifique la epidermis de mi familia y la pinocha exulta mis pulmones al punto que, en cada paso/inhalación, mantengo una conversación conmigo misma.

Libros y paisajes
Una semana en que se generó un chispazo divino para que un joint venture (dice wikipedia que significa, literalmente, ‘aventura conjunta’ o ‘aventura en conjunto’,  o ´alianza estratégica´ y ´alianza comercial´, o incluso también ´riesgo compartido´) entre dos equipos súper poderosos se empiece a dibujar. Nos unimos, para avanzar sobre los locales 12 y 24 de la Galería Dominicis en Catamarca y Corrientes, los Club Editorial Río Paraná con los Yo soy Gilda ANUARIO. Allí cada uno tendrá su espacio para seguir haciendo lo propio y  los Yo Soy Gilda ANUARIO tendremos sede fija que se llamará PAISAJE. Estaremos abriendo al público entrado febrero.

Paisajes y dandis
Durante estos años he tratado de definir el paisaje, para lo cual que he escrito una novela que justifica mis intrigas al respecto y aun así no puedo aseverar mucho más qué el paisaje es una experiencia en la que sólo vale la inmersión y la permanencia a pelo. En estas páginas algo ya se ha adelantado. La novela la escribí durante una semana en enero de 2011 en profunda soledad mirando desde mi ventana la acacia acalorada. Y desde aquellos días, a estos, me he convertido en epicúrea de mí, en heralda de una camada, para lo cual me he propuesto no abandonar nada de lo perceptible, en que lo circundante sea lo único válido, y en tratar de silbar algo. Del paisaje a la escritura. Releo salpicado a Ulrico Schmidle. Tarde, me arrodillo ante las recomendaciones de mi madre y, descubro a Darwin hablando de la Pampa y la Patagonia en el capítulo IV de Viaje de un naturalista alrededor del mundo: es la primera noche que paso al aire libre, con la silla de montar por almohada... El silencio de muerte que reinó en la llanura, los perros de centinela, los gauchos tomando disposiciones para lo noche alrededor de la lumbre, todo aquella noche dejó en mi espíritu una impresión que nunca se borrará.  Ahora reviso a Enrique Williams Álzaga que relata la pampa húmeda como una comarca floreciente, con abundosas praderas, ríos, arroyos y pintorescas lagunas… Entre nuestros escritores ha sido Mansilla quien primero se apercibió de que no era tan sólo la pampa una enorme llanura de ilimitados horizontes como la concibieron Echeverría y otros poetas románticos. Dice en su libro: “Los que han hecho la pintura de la pampa suponiéndola en toda su inmensidad una vasta llanura,  ¡en qué errores descriptivos han incurrido! Poetas y hombres de ciencia se han equivocado. El paisaje ideal de la pampa que yo llamaría, para ser exacto, pampas en plural, y paisaje real, son dos perspectivas completamente distintas”. Pudo constatar que ni el ombú ni el cardo son autóctonos de nuestra llanura: “Poetas distinguidos, historiadores, han cantado al ombú y al cardo de la pampa. ¿Qué ombúes hay en la pampa, qué cardales hay en la pampa? ¿Son acaso oriundos de América, de estas zonas? ¿Quién haya vivido algún tiempo en el campo, hablando mejor, quién haya recorrido los campos con espíritu observador, no ha notado que el ombú indica siempre una casa habitada o una población que fue; que el cardo no se halla en ciertos lugares, como que fue sembrado por los jesuitas, habiéndose propagado después?”…(prosigue Williams Álzaga sobre Mansilla) El estilo de Excursión, como el de todos los libros de Mansilla, es flojo, ramplón, desordenado. Escribía como hablaba. “Escribir es hablar mentalmente”, se le oyó decir más de una oportunidad. No corregía sus páginas. Redactaba al correr de la pluma. Agrego: escribía a pulso de paisaje, a tranco del caballo, albur formal tierra adentro. Remata Enrique Williams Álzaga: Lástima que no haya cultivado (Mansilla) la forma, suele pensarse. ¿Pero no reside precisamente en esa incorrección, en ese desorden, en ese abandono del estilo, la frescura y la originalidad de sus obras?.. sigue Mansilla, asumiendo un relato idéntico a Darwin en relación a la dormida, a dormir sobre el terreno a la intemperie… “Lo confieso en nombre de las cosas más santas: yo no he dormido jamás ni más tranquilamente que en las arenas de la pampa, sobre mi recado” 




Dandi y mujer
He escrito para que mi holgazanería no se vuelva tan evidente. Escribo para sostener mi ociosidad. ¿Las mujeres podemos ser dandis? Hace quince años escribí este poema, que ahora está en la página 12 de Tracción a Sangre:

Qué bueno cuando se van los primeros en irse,
allí empieza el merequetengue
en una promenade airosa
acodados de dandismo;  
descansamos del descanso
asumimos veranadas draconianas en diversión.

Escribo para que mis padres no piensen lo peor de mí. Para yo no pensar lo peor de mí. En otra época he practicado deporte por lo mismo. Los niños están insolados de olas y ya se elevan sobre ellas. Desde un balcón de pino teñido veo llegar una casera y un zorzal, más allá arena soledosa, el mar brama a 80 metros. Sí un fenómeno tan colosal está cerca, todo es nimio.

martes, 17 de diciembre de 2013

En busca del eslabón perdido, Inédito de Diego Giordano


Según entrevista del Suplemento Señales del domingo 15 de noviembre:

En Inédito, el curriculum vitae de Diego Giordano es muy escueto. Dice que nació en 1974, que es periodista y músico y que se trata de su primer libro publicado. "Toqué en Tierra de nadie, Mortadela rancia, Coki and the killer burritos y Lanzallamas —agrega, por correo electrónico—. Trabajé en el diario El Ciudadano unos diez años en la sección espectáculos y cultura, tuve un montón de programas de radio —ya no—, y actualmente coordino el sello discográfico de la Editorial Municipal de Rosario. Y también formé parte de 32 pies", la revista de la Fundación del Puerto de la Música.

—¿Cómo apareció la idea del libro y cómo se desarrolló su escritura, qué problemas se te presentaron?
—Con Andrés Conti teníamos la idea de escribir una historia del rock en Rosario, pero el proyecto se deshilachó a poco de empezar a trabajar. Yo ya había escrito bastante sobre algunas bandas de los años 80 y me parecía muy significativo que las dos expresiones de la ciudad que alcanzaron masividad en aquellos años, primero la llamada Trova Rosarina y luego los grupos pop Identikit y Graffiti, tuvieran tan poco en común. Para analizar esa ruptura, esa falta de continuidad, me propuse investigar el período que va del 82 al 87. El salto se hace evidente en la evolución de los grupos Boulevard y en El Andén, que comenzaron tocando rock progresivo en canciones de corte testimonial alrededor de 1982 y terminaron, un año y medio después, haciendo pop bailable, ya bajo los nombres de Graffiti e Identikit, respectivamente. El problema principal, relacionado con la falta de material sonoro, encontró su solución primero en el blog de Leo Cesarini (leocesarini.blogspot.com), que recopila material de aquellos años, y luego con la predisposición de los entrevistados, que me cedieron un montón de grabaciones con ensayos, demos y recitales. Un día le conté todo esto a Lila Siegrist y ella me propuso hacer un libro y editarlo a través de Yo Soy Gilda.

—¿Cómo se define la categoría "rock subterráneo"? ¿En oposición a otro tipo de movimientos más visibles?
—La definición de rock subterráneo apunta a grupos que no llegaron a editar un disco. Los seis grupos en los que centré el trabajo no pasaron de la grabación de un par de demos. Por eso el libro se titula Inédito y son contadas las menciones a Graffiti e Identikit, que firmaron contratos con compañías grandes. Sin embargo, para analizar las propuestas de los subterráneos es imposible correrse del gran mapa del rock argentino de aquellos años, sobre todo porque el éxito de Virus, Los Abuelos de la Nada, Los Twist y Soda Stereo les mostró a los grupos locales que comenzaba una nueva época y que ya no era un anatema hacer música para bailar y divertirse. Pero el cambio no fue fácil ni instantáneo. El libro habla de ese proceso.

—Entre la introducción y el epílogo se definen con claridad los límites del período que abordás. ¿Este es un capítulo perdido de la historia del rock en Rosario?
—Hoy, afortunadamente, la música circula sin restricciones, cualquiera puede grabar un disco en su casa y subirlo a Internet para que todos lo escuchen. Pero en aquel momento, grabar un disco era imposible si no tenías un contrato firmado con una compañía. Y esto también se aplica a la década de los 70. La historia del rock de Rosario tiene varios eslabones perdidos. El humilde propósito de Inédito es hacer visible uno de ellos.

—¿Cómo se desarrolla la relación con los grupos de Buenos Aires? ¿Hay contactos e influencias o un camino propio?
—Hay una relación directa pero no porque los grupos locales incluidos en el libro, más allá de algún ejemplo puntual, reflejen influencias notorias de sus colegas porteños. Entre el final de la dictadura y los primeros dos años de democracia, el rock argentino dio un giro de 180 grados. La renovación pop que encarnaron Soda, Virus y el mismo Charly García con su disco Clics modernos (1983) no podía pasar desapercibida. Tampoco hay que olvidarse que en ese mismo período, Inglaterra vivía los años de oro de la new wave. Para los músicos de la ciudad que venían escuchando Yes y Genesis, toparse de golpe con U2, Duran Duran y The Police fue un sopapo mayúsculo. Inédito trata de abordar cómo asimiló el rock de la ciudad ese golpazo.


Inédito se presenta el jueves 19 a las 20 en El Diablito Bar, Maipú 622.
Participan Georgina Ricci, Lila Siegrist, Lucas Calanda y el autor.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Stalkear a tus amigas


Con el ser de los próximos milenios
Por la tarde el sol se cuela y aparece el cobre del paisaje que llora azufre, los árboles cetrinos y bronceada la tierra. Un perro a mis pies, un escenario perfecto para el fuego, un flash en mi frente cuando avanza la leña a mis fauces. El olor limpio del junco de la esterilla es el confort civilatorio que disponemos. Allí estamos a salvo por un rato. Paró el Paraná, la gravedad se detuvo a las tres de la mañana, en la superficie el agua esta plana, sin pliegues más que los de nuestra respiración. Tenemos el monte del agua y el monte de la tierra. Y el cielo blanco en la noche aparece como un Rorschach, una monarca guacha, renga, sólo un ala en el cielo calado por el matorral negro de sauces infinitos, infinitos los sauces en perfiles quebrados, y amables. Nos vamos a dormir al sereno sobre la cantera misma del sereno. Luego la ciudad asoma sobre la mata de sauces.

Charly García
La radio, segundo episodio. Me llama Lucía Rodríguez y me invita a participar del micro Me gusta (mucho) del programa De Ushuaia a la Quiaca (Radio Universidad). La idea es que elija un disco de algún artista nacional y comente porqué me gusta mucho. Es una especie de recomendación, pero más vivencial, (todo me lo dice con su amoroso tono al que no se le puede decir nunca que no). Y allí fui a la invitación, y salí a buscar en la discoteca de mi madre el disco que me gusta mucho: Piano Bar de Charly. Perry, que conduce el programa, es de una generosidad sin igual x lo que el micro quedó hermoso. La voz en el éter de vuelta, la timidez de la voz flotando, es la voz desnuda, es una voz encantadora la que una se escucha. Pensé algunas cosas sobre Piano Bar; que vendría a ser el inicio de mis recuerdos regulados, sería mucho decir que es el inicio de mi vida adulta, porque cuando ese disco llegó a casa (el 3.1.85 el día del cumpleaños número 34 de mi viejo) yo tenía 8 años, pero es el primer disco que yo elijo para escuchar regularmente (después vendrían los Twist, Las Viudas e hijas, y Vasos y besos). Llegó en un sobre naranja y negro de disquería Tal Cual. Yendo de la cama al living y Clicks modernos pertenecen a recuerdos de la niñez más pura, pero Piano Bar es 100% elección personal. Es un disco de batalla y violento, pero también es un disco de amor, de revelaciones amontonadas en versos hermosos, todos los versos son hermosos, y todos cada uno una confesión. Charly es el más Charly solista en Piano bar; aún estando acompañado de Fito joven en teclados, que también es el Fito más Charly, y de Willy Iturri en baterías. Tu vida puede ser un año, y ese año ser un disco, Piano Bar es el mío.

Triple X 
El recital, fue un delirio de recital. Hubo feria, hubo venta de obra, de porrones y empanadas. Hubo barra de libros que se vendieron y se comentaron. Porque no hay nada mejor que una barra de libros, todas deberían ser barras de libros, en lugar de barras de cócteles, en las que una se acoda a degustar un trago y conversa de las virtudes del mismo, un coloradito o un clarito;  deberíamos tener barras de libros, como la del viernes en Triple X en la que se podía degustar la mejor poesía de la zona, y llevarla a casa. Me gustó todo el recital y leer también, siempre leemos mejor, todos estamos leyendo mejor, tenemos un público cooperante. Detecté en Cristhian Monti, en su voz, la silueta del paisaje en su ritmo, un tala en sus cuerdas, o las cuerdas de un tala, el rango verbal acuchillado? Sí, para mí que sí, Monti es la voz de enfrente, y es la voz que anhelo.

Pasaje Pam
Eva Finquelstein nos visita desde Córdoba, me la cruzo en la expo del Pasaje Pam, conversamos, y yo no puedo dejar de hablarle. En breve haremos algo juntas; ella, mientras tanto, filma todo lo que va viendo en la expo del pasaje, filma mi foto en la vitrina que se llama Como escalar una montaña, y los dibujos hermosos y novedoso de Fer Kriguer: sigan a este dibujante refinado y salvaje que siempre deja estela. Juan Germán Guardatti lleva el mismo talante que Kriguer, talento y más talento. Subimos a la planta alta y vemos el dibujo geométrico ascético absurdo y sensible de Ricci (Ricci no para), enfrente la expo del taller de Silvita y Pauline explota, se derraman zonas de ternura por toda la oficina 26.
Estoy pensando un hacer una revista de vida social, en abandonar esto y en dedicarme a un quién es quién tipo Ecos de Rosario.

Qué termine diciembre de una vez
El ser, con quien elijo transcurrir los próximos segundos de los próximos milenios, me hace el habitual llamado telefónico de balance de día abriendo una conversación de este modo:

-Che, amor, acabo de vivir una experiencia antropológica.

Como si las experiencias antropológicas significaran un gesto insólito en el uso habitual de nuestra sociabilidad. Todas son experiencias antropológicas en las que estamos, pero él utiliza esto de la experiencia antropológica para encontrar una venia de mi parte al caravaneo eterno que no puede abandonar, aunque se lo proponga o me lo prometa. Bañar de experiencia antropológica esto de que te gusta la noche más que al Facha Martel.

-¡Sí, mirá, qué bien! ¿Y de qué se trata?

- Me citaron en Pellegrini y Corrientes, no sabía a dónde me tocaba ir, y terminé subido a un bondi con algunas amigas de la primaria, el bondi se llama Party Bus.

- Aha, un Party Bus? Que mal debe oler ese lugar.

- Si la verdad es que huele mal, pero la idea es ir bailando y tomando unos tragos arriba del ómnibus durante tres horas. Luego hay distintas paradas, y se baja y se baila en la calle, ayer por ejemplo en la barranca cerca de Puerto Norte.

Party Bus se ha convertido en el motivo de mi stalkeo de las últimas 20 horas.
Una semana de canas manifestando con chumbos.
Biopsicoquinociberdrama.

martes, 3 de diciembre de 2013

Cada semana


Sábado
Dos días flotando en el río y ahora, en el escritorio frente al teclado, oscilan mis palabras; estoy mareada de verdad. ¿Papá, hay algo que se llama laberinto?

Domingo
Leo los suplementos culturales del domingo y espero encontrarme entre las noticias. Leo PAMPA de Fausto Hernández y se deshace entre mis dedos; cae sobre mi tórax la página central en la que cuenta el tranco de un zaino, que late en la tierra noble. He tenido esas mismas impresiones y he podido escribir entre caballos. Los caballos deberían ser feroces, en sus ritmos de aire hay albedrío concentrado.

Lunes
Completo una encuesta en que me preguntan sobre los asuntos culturales destacables del año, y respondo tratando de ser lo más parcial posible. 
Por ejemplo: 
¿Cuál te pareció la mejor de las actividades –festivales, recitales, encuentros– culturales en Rosario durante 2013? 
Los recitales de lectura organizados en XXX en marzo y ahora diciembre; la voz vive bajo ese techo parabólico en Pasaje Arenales (vengan el viernes)

Martes
Reunión de ANUARIO en lo de Ricci, con Pablo y Gastón. 7 horas de conversación, ejecución y contenidos. Armamos una cuadrilla operativa y pensante.Tenemos un plan. Alto octanaje para nuestras reuniones. Llevamos 4 años escribiendo el mismo libro en la misma ciudad sobre un mismo campo. Somos como Los Chalchaleros, nos vivimos despidiendo. La despedida, el desguace, es nuestro combustible, veremos qué hacer el año próximo. Armamos el dream team de autores predilectos, nos damos gustos y pensamos que el trabajo es lo máximo.

Miércoles
Participo de una  sobremesa en la que se conversa entre camaradas, camaradas camaradas, gente que ha nacido entre el  32 y el 51. En esa tarde plena de acritud he recordado un texto hermoso de Sebreli sobre Simone de Beauvoir que leí en Setecientos Monos (en la excelente Antología a cargo de Gilda Di Crosta y Osvaldo Aguirre por Santiago Arcos). Me ha sucedido a los 23 años que abandoné mi voluntad por leer a Sebreli, casi a la misma edad en que abandoné a Sarlo. En ambos casos, por detectarles vicios horrorosos de celebridad literaria y de buenos modales para la práctica de la escritura de ensayo. Es decir, por saber escribir bien, por saber utilizar perfectamente el lenguaje, terminan diciendo cosas feas. Por eso, en el año 2001, decidí no leer más a Juan José Sebreli luego de haber estudiado Futbol y masas, Mar del Plata y el ocio represivo, El vacilar de las cosas, El asedio a la modernidad; y el remate, el colofón para abandonar mis lecturas exhaustivas de este autor, sucedió cuando la pluma virtuosa se puso al servicio del arte en su libro sobre las vanguardias del siglo XX llamado Las aventuras de la vanguardias: MADRE DE DIOS. Entre sus fuentes más citadas y sus agradecimientos figuraba Jorge López Anaya. En aquellos años mozos decidí renunciar a Sebreli. Pero hoy, casi 13 años más tarde, he vuelto a descubrir a este autor en una crónica que describe un fugaz encuentro con Simone de Beauvoir en París. Este texto es un perla. La crónica se llama Con Simone de Beauvoir y se me aparece en la página 161 de la ya citada antología. Es una locura, en la que Sebreli presenta una candidez bastante más noble que por estos días y describe los espacios domésticos de la autora: Ya no es la Simone de Beauvoir que vivía en una pieza desnuda del hotel de la Louisianne, con los años ha adquirido el lujo de los propietarios: un pasado. Simone se hace esperar, pero cuando aparece frente a Juan José se despacha diciendo que no llega a comprender la posición del partido comunista argentino y que quisiera entender el peronismo para poder alcanzar la realidad argentina. Que siempre con Sartre conversan de esto.

Jueves
Hoy, subo a regar las plantas, y rodeo el azórico para tenerlo más cerca, y recordar, de modo sistemático, que tanto un jazmín como un cometa pueden abrazarse. El azórico no te pide nada y te da todo. Mi bisabuela ha visto el Halley dos veces, y la segunda vez que lo vio, fue cuando la invité a mi terraza para que nos alucinemos juntas. Mi hermana no se acuerda de esto, y me dice que yo lo invento todo.Y la verdad es que lo invento todo, pero lo puedo inventar xq tengo muy buena memoria. Le pongo topping a los recuerdos, sólo eso.

Viernes I
Por la tardecita voy a Radio Universidad al programa Juana en el arco, y disfruto de una mesa poderosa con Virginia Giacosa, Fernanda Blasco, Sonia Tessa, Flor Coll, en el control Anna Gandolla. Leímos poemas de Tracción a Sangre y conversamos de la incomodidad como medio posible de producción sensible. Me gustó: 4 mujeres hermosas que se divierten, y generan eco en el éter desmadrado llegando, aún y sin saberlo, hasta orillas de Nilo. El sábado por la mañana recibo novedades de El Cairo. Nuestras voces transatlánticas.

Viernes II
El viernes a medianoche, mientras bailaba Bombón asesino, suena mi teléfono celular en el bolsillo, y yo me debato entre atender al número desconocido o seguir disimulando mi dolor de vaso fruto de mi fuera de estado en las pistas. Un trago. Las teclas, las pantallas, los escritorios, los libros te tapan las arterias. Escucho y leo entre líneas todo lo que vociferan, necesito tomarme un descanso de estímulos. La intoxicación es un estado tan productivo que mejor guardarse, regularse, abstenerse.

Sábado
Debería haber brindado en el Club Editorial Río Paraná con amigos por el cierre de un proyecto poderoso y por el inicio de otro que promete. He pensado en ellos mientras veía a mis niños avanzar en el paisaje con destreza amorosa, vestidos de colores iridiscentes. Leo un poema de Julia Enríquez que me revela algo
ahí está todo acumulado:
mi conformismo masoquista,
mis ansias de distorsión
cada semana,
mi enganche con lo peor
de lo que tuvimos,

mi vida enajenada

martes, 19 de noviembre de 2013

Irse un rato



Hace rato que ando con la idea de incendiar un bosque con algunos libros, o que esos libros dejen de ser un bosque asesino para convertirse en ceniza, en pampa fértil. Si. Que la leña vuelva a ser árbol, y que los libros valgan por un bosque, también. Y volver a tener otro bosque, traslúcido de sauces. O seamos un bosque gregario y pelágico tan generoso que cobije en su abismo todo nuestro delirio, nuestro alucine. En donde no falte ni cindor, ni whisky, ni galletitas sonrisas, y con estas tres cosas ir tirando.
Leo el texto del catálogo de la exposición Pinturas Luis Ouvrard recuerdos del Perigord, escrito por Mónica Castagnotto que es fastuoso. Que me transporta a la Aquitania, a cuándo comencé a escribir en Francia para no morirme, sobre la Duna de Pilat ante un mar ideal para las tragedias. A ciertos campos y bosques solariegos. Mónica cuenta, entre otras cosas, de qué modo el pintor superpone en su pintura la figura a un magma que avanza identificable como la pampa húmeda, y no como fondo. Ambivalencia, avance, isovalencia y retroceso, ¿cambio de paradigma formal? Es decir, pone el jarrón con flores mustias y coloridas sobre una alfombirta, y detalla el campo plagado de vacas Charolaise pastantes.


-En sus imágenes el campo no se asume como fondo, sino como zona de contacto que permite al pintor montar un  florero, una mesa o frutos sueltos en una articulación enrarecida entre un paisaje y una naturaleza muerta que se animan a dialogar.- nos explica la autora. Contacto, naturaleza muerta parlante, campo. Yo pienso que el modo de estar en el paisaje es como el de estas pinturas, viendo crecer un bosque o viendo avanzar la pampa.
De un paisaje al que hay que llegar, para estar. Cuando una lo cruza, lo atraviesa, o ve al otro lado lo mismo, concibe qué es el paisaje extendido. Cuando una se baña en él, más todavía, entonces deja de entenderlo para vivirlo, y cuando una duerme sobre su topografía, no sólo que lo entiende y lo vive, sino que pasa a ser parte de él. Como si una fuerza mutua, entre el suelo y la epidermis, se contagiara allí mediante osmosis amorosa, para ser una sola pieza vital: el lomo de una y el paisaje. En definitiva, todo aquel que quiera saber si ha conocido un paisaje (un lugar), lo que debe hacer es dormir sobre su tierra, en su geografía más inmediata.
Ahora cae a granel un sereno sobre mis antebrazos, y los tuyos. Tengo huesos tibios y la piel helada. Estoy planeando un verano a la intemperie después de las dos y media de la madrugada.

martes, 12 de noviembre de 2013

Sábado


Todavía vive el sol en aguaribay, ocre el cañaveral
las totoras aprietan el agua en que nadamos
podría ser lo mismo abrazarnos que flotar, o
flotamos cíclicamente y nos abrazamos
¡qué alegría!
Este sábado he vuelto a la verdad del verso, a la juventud acechando. Veo atentos fotocromáticos, traslúcidos, ojos de amor que me profesan entre circunvoluciones. El miedo acertadamente resuelto por el telón de la discreción. Felicidades.
Tibios.
Otro festejo: he vuelto a leer testimonios de sabiduría en mis mujeres más adoradas del verso, leo:

Me importa el futuro de los otros
de lo mío los recuerdos

estreno el pulóver que me regalaste
siento que me abrazás

Esta poeta, que me parte al medio el esternón, también se anima a escribir un poema que se llama Los poetas de los días, y repasa una agenda de lectura en la que incluye mujeres vivas y muertas y hombres muertos. HOMBRES MUERTOS. Alejandra Benz me deja pensando que a mí me gustaría escribir estos mismos poemas, pero con los poetas vivos. Un listado que no sea un poema pero que sea una lista de poetas. Una novela con poetas vivos. Escribir una enciclopedia de conocimiento poético, un compendio completo de anuncios, de bestialidades, de desastres sostenidos. Pautas poéticas de conocimiento. Similar a la pauta poética de Virginia Negri, en un cuarto de página en contratapa de UNIÓN Y AMISTAD N°4, anunciando:


Negri confiesa la serenidad. Estas poetas también saben estar en calma.
Mis anuncios, o bien mis agendas, se podrían mover entre trenzas de bufandas y pasos de baile, o en el agite del pecho al dormir en hotel Carlton en beige, o en la calle Libertad hasta las muestras de fotos, o en cómo remar desde nuestro bote amoroso a un cardumen de taruchas atacando mis pantorrillas, o ir hasta otro cardumen de camarones colorados sobre las yemas vetustas por el agua en mares ancestrales milenarios. Detallar la universidad de la vida [sic] C.Castaña.
Para pensar claro, y confundirse, hay que moverse por un poema.
Voy al río a encontrar mis primicias, abro los ojos para escuchar mi universo gateado estrella acebrado, me sumerjo ciega ante el abismo pardo. Tomo nota sobre mis lecturas y en este acervo tengo tres mil poemas por escribir, nado y se fijan en alguna corteza. Leo otras tantas cosas más, mientras un cortocircuito detiene mi asado, un asado con una variadita divina.

GINSBERG, NY 1958

el espejo
   de alguna ventana – al atardecer –
                      donde no tengo deseo alguno – 
de bombones –  o de poseer los trajes o las pantallas
                        japonesas de la compresión


Asado negro, lectura en parrilla. Prender una vela para releer un beatnik; en la penumbra distingo: ¡¡¡pantallas japonesas de la compresión!!!!


lunes, 4 de noviembre de 2013

6 Notas de una semana en que disimulás un poema y no podés parar de escribirlo


1.
Estamos preparando con Ricci, en Yo soy Gilda editora, un libro sobre el rock en Rosario entre 1982 y 1987, escrito por Diego Giordano. Hace algunos meses nos llegan las novedades de Diego, y son cada vez más intensas. Estar cerca de él, y acompañar su trabajo, es casi tan difícil como criar un niño inquieto y talentoso que habla de literatura inglesa o de teorías de física cuántica con sólo 11 años. El trabajo que Diego decide compartir con nosotras oscila entre la candidez más hermosa y la rigurosidad más dura. Su libro está cargado de verdad, de asuntos constatables, ineludibles y profundamente asumidos por su pluma implacable y entrenada. Hay, también, un modo de autobiografía tercerizada en la que Giordano decide contar, desde su métier, la historia de una vida que bien podría ser la de él como la mía. Se cruzan relatos, datos y se cruzan ciudades, se amalgaman lugares, se unen puntos cardinales. Una biopic rockera ochentosa escrita en el 2013. Por ahora decir que definimos la tapa, que tiene ciertas reminiscencias con London calling. Hay algo de Pennie Smith en esta foto que elegimos. Y todo da con el disco debut de Elvis en el 56; no me pregunten xq veo tantas evocaciones alrededor. Definimos esto el martes pasado cuando todavía no llovía. No veo la hora de ver INÉDITO en las librerías, será hermoso, destellará!

2.
Hoy ya siento el músculo de la consagración, aunque no se hable de mí. Libros y discos aluviales. Se atrinchera el material joven sobre mi escritorio, debo mi tiempo y análisis a estos proyectos.
Brindis.

3.
Esta fue una semana en que han chispeado libros, revistitas y discos. La ciudad bloqueada por la lluvia, y a mí me cae material de estudio desde el confín garzo:

-Un pequeño deseo N°22, de Casa Trece, de Córdoba, que se plantea como espacio a partir de una mesa editorial en la que personas, que ensayan crítica contemporánea, se dan el gusto de compartir y poner en circulación sus ideas. Resultado pedestre para pensamiento afilado.Bravo.

-BOOM La revista de Rosario. Antología de Osvaldo Aguirre, que está buenísima.Ya compré este libro para regalar a un viejito amante de la revista BOOM y del Rosariazo. Los textos son impecables, la edición es muy valiosa, los testimonios dan ganas de tomarse un trago con cada uno sus protagonistas. No sé si me gustan tanto las obras de Saldi y Fontanarrosa pisadas con textos, medio pastiche. Esas obras se merecen planos plenos. Hay que tener en cuenta que la gráfica de la revista, de todos sus números, es un chispazo pop tras otro, más que a la vanguardia de la gráfica, está en el filo del movimiento londinense y neoyorquino de aquel momento: un delirio de líneas, lisergia, artistas, fotos, géneros, fiestas, y más fiestas. Para no dejar pasar la sección PARAFERNALIA, en la que la crème de la crème marcaba el ritmo de un paso entre snob y à la page: se hablaba con el mismo talante de música (jerks y frugs), como de géneros de los vestidos usados para una fiesta, como de la ambientación del túnel plagado de jaulas donde bailaban chicas en un evento de Canal 3 cerca del año 69. La BOOM es la revista de otra ciudad, y de esta. Hice dos llamadas por teléfono desde el volante del auto para compartir mi felicidad por este nuevo libro y enterarme de muchos chismes alrededor de aquella revista alucinada. Me hubiera encantado haber inventado BOOM. Todo lo que hago es para suplir esta falla etaria. Tengo una historia personal con la BOOM que, seguramente, algún día será material para este blog. Cada vez que pienso en estos proyectos lo primero que se me viene a la mente es el amor. Ni los planes, ni los programas, ni las becas, ni los subsidios: EL AMOR. ¡Una revista convertida en libro!: algo ha triunfado. La presentación será el próximo viernes 8 de noviembre  a las 19.30 hs. en el Centro Cultural Fontanarrosa. IMPERDIBLE. Osvaldo Aguirre: un prócer.

-ATAUD ATAUD, de Fede Leites, artista, músico, performer, poeta. Ahora música del más allá. Dice ser sólido, duro y resistente,  me mató el tema del árbol rosa, orientalismo litoraleño. Están, ya, sus canciones en mi core, toda mi fuerza contaminada de ATAUD ATAUD.

4.
Subo a ver cómo nos trató la lluvia: los verdes ganan en contraste; los colores prosperan con el agua. Las crasas rebosantes. En este primero de noviembre las rutas quedaron obstruídas durante horas. Deposito arrope de mistol sobre una galleta de arroz. Mastico el vacío de mi corazón y la dulzura de las montañas cordobesas que no he escalado, ni escalaré nunca. Me quedo enganchada en esto durante días, y días; las horas pasan prendidas al espinel de esta idea. No sé usar mis músculos en virtud de lo magro, o a favor de la fuerza, o la distancia y mucho menos de la velocidad. La tonicidad de mis músculos evidencia horas y horas de contemplación pasiva de todos los fenómenos que me circundan. Deberían premiarme por ver, por estar, por observar todo el tiempo. Sólo puedo trepar una montaña en moto.

5.
No fui al cumpleaños de PUNTO, que me dijeron estuvo buenísimo y tampoco a las lecturas en el Club Editorial, que también me dijeron que estuvieron buenísimas, que Ale Benz escribe como los dioses, que Ana lee y lee.  Me muero de ansiedad por UNIÓN Y AMISTAD entre mis manos. En cambio, me quise quedar encerrada conversando y mirando pelis que nunca terminamos de ver. Hoy caminé 10 kilómetros exactos, rumbo a casa de mamá bajo un sol tramontano, para expulsar el demonio de la noche pasada y apagar la maldad con kinesis muscular. Yo no soy mala, el vino me pone mala. Podríamos estar los dos en una toile de Jouy, en una escena pastoril, pueril; y yo, nuevamente, tratando de llevar la inercia armoniosa al tole tole verbal.  Mientras tanto escucho que soy eléctrica, qué mis colores son eléctricos.

6.
Cierro la semana mateando en el Paraná Viejo, viendo a la Rusa con olas de barro en la patela y leyendo suplementos culturales que me traen noticias de Puerto Rico, de Méjico y de Buenos Aires. Me lleno las venas de día en mi estancia montaraz.
Copote dice en uno de sus prólogos que lamenta tener el arma de su sensibilidad siempre cargada, yo tengo una ametralladora entre los dedos sobre el teclado.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Vikinga Criolla en e.book por blatt&ríos


e-book de Vikinga criolla
http://www.bajalibros.com/Ficcion/Vikinga-criolla-Lila-Siegrist-y-Yo-Soy-Gilda-Editora-coedicion-Libro-25995

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Este es de Amazon España
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Este es Amazon Brasil
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sábado, 26 de octubre de 2013

Reino local


Tucumán y España
un sol negro,
threesome de mujeres lébricas,
casi eslavas,
peregrina la noche de viernes,
en la capa alba de agosto.

Esta ciudad es el centro del mundo.

Llevan pieles,
melenas enmalezadas
y dagas de Merlin, empuñadura de Zamak.

Esta ciudad es el centro del mundo.

Se comerán hombres
en 28 días, elásticas
como californianas
con axilas calvas, y hombros dorados.

Esta ciudad es el centro del mundo.

Todos los temples avanzan sobre mujeres,
aclimatadas de boato,
los pies en carena abrazan el lodo,
la obra viva nos solaza en verano.

Esta ciudad es el centro del mundo.

sábado, 19 de octubre de 2013

FALGOS y Michaux


Nota 1
-¿Che, de quién son esas pinturas? -
-¿Che, de quién son esos dibujos?-
-¿Esas estampas quién las hizo?-
-¿Y ese fanzine de quién es?- Veo un jarrón sin flores en la tapa.
-Qué hermoso texto, ¿quién lo firma?-
He preguntado durante años ante las inquietantes imágenes de Carla Colombo que han proliferado frente a mí en bares, tiendas, librerías, galerías, casas de amigos. Siempre, siempre, he preguntado por su trabajo. Estoy frente a un ser silencioso y technicolor, de pantone riguroso, de shablón viscoso untuoso, de teclados atentos.  Hoy entro a una sala en la que logro identificar autor y obra sin leer un puto epígrafe. Carla Colombo avanza en el plano con un atlas parsimonioso nuevamente.

Nota 2
Aparecen dos fotos: dos chicas rubias, adornadas como tortas, ¿sosias de ella misma?  Son dos chicas o es la misma chica dos veces. Me invitan las dos, de modo esquizo, a ser tres, a ser dos, a ser una, yo una década atrás. Espíritu reduccionista amplificado. Minimalismo light sórdido. Definiciones inútiles para saber ante qué estoy. Hago mis averiguaciones como al pasar en una fiesta, me informo. Concluyo: indolencia y sobredosis de erotismo para tanta confusión abúlica, gracias por esas dos fotos Renata Minoldo: esas chicas, apenas brotadas a los 20, esos colores, esos adornos pendientes, esas melenas blondas.

Nota 3
Tengo un libro sobre mi escritorio “Magia, trucos y entretenimientos” de José Ketzelman editado en 1958. La primera sugerencia del libro es la siguiente: no lea este libro como si fuera una novela; lea primero, cuidadosamente, la descripción de cada juego, siguiendo paso a paso los movimientos; luego reléalo con todos los elementos necesarios para su realización. Es decir un libro de magia requiere de pura realidad, de mecánica cuántica, para poder ser eficaz. En La cadena alimentaria litoraleña de Gastón Miranda pasa lo mismo, el ejercicio metal es idéntico. Hay un cuadro y un TV que pueden ser lo mismo (ya lo sabíamos) pero acá lo vemos, lo disfrutamos. Vemos la mesa de un mago, cosas quietas y en quinesis. Una paloma quieta, un gato voraz/activo y un hombre fregando, aspirando, que se sirve unas rayas de granos sobre un espejo: sucede el documento comprimido de una época en Miranda. Un bodegón devorado, agitado, lumpen. Hay de todo, hay una paleta común, hay desmadre y felicidad en este artista.

Nota 4
Pauline Fontdevilla nuclea a estos artistas, los hace exhibir sus trabajos, los relaciona, los atomiza, los vuelve a juntar. Ejercita su anfitrionía de modo relajado y como que no se nota al hacerlo, propio de las buenas maneras y por esto es eficiente. Ella escribe al pie del texto de presentación de la muestra El sueño del estante sin fín, exhibida en la Alianza Francesa de Rosario: No hay unidad temática o formal en esta exposición, sino un mismo riesgo compartido, el de experimentar con formas y procesos nuevos. Más que una obra redonda y definitiva, se muestran campos de búsqueda abiertos a sorpresas futuras.

Nota 5
Veo la última de Lucía Puenzo, y pienso en que podría trazar un puente entre Haneke y su Cinta blanca monocroma en la víspera del horror y llegar a Wakolda teñida de celeste, distinguiendo que un hastial devastador ha cruzado todas las tierras para no dejar nada en el cuadro. Wakolda es el after de Haneke,  en modo verde esmeralda vítreo nacarado. Perfecta película para terminar la noche. Niños trepados a los árboles, del mismo modo en que vislumbrábamos el horizonte con mi hermana desde la higuera de mi abuelo pero ellos, entendiendo la posibilidad de la belleza y el horror en campo.

Nota 6
Me llama Ricci; llamo a Ricci; conversamos con alegría, le digo que he vuelto a creer en el arte contemporáneo nativo, que hay algo en el modo en que se emprenden los proyectos y los ejercicios, que está bueno detenerse en ellos. El sábado a la tarde vamos con los chicos a ver Jardín Vanzo en el CEC la expo de Georgina Ricci que promete.  A mi me hubiera gustado hacer esa obra.
Leo el material de La Magdalena de Hoy y, entre otras cosas, no dejo de ver explosión y amor al unísono. Qué que buena está la juventud cuando te agarra con la cabeza y las manos en acción.

Nota 7
Falgos para mañana arrancar el sábado con todas las luces; ya voy teniendo la temible impresión que será un viernes intenso, el primer indicio es que mi florista me prepara un ramo encantador de jazmines aún pimpollos, con hojas verdes de cera, salpicado de violetas, y sigo pensando en aquello de la lisergia de los malvones, en lo sintético de los colores ofrecidos desde las flores.
Mañana amanezco para conversar en la universidad sobre el mercado editorial con colegas de lujo, y espero estar lúcida: - FALGOS POR FAVOR!-  Tomo nota de este párrafo de Henri Michaux que me resulta revelador y tranquilizador:
Las cosas son una fachada una costra. Sólo Dios es. Pero en los libros hay algo divino.
El mundo es misterio, las cosas evidentes son misterio, las piedras y los vegetales. Pero en los libros quizás hay una explicación, una clave.
Las cosas son duras, la materia, la gente, la gente es dura, e inamovible.
El libro es flexible, es suelto. No es una costra. Emana. El más sucio, el más espeso emana. Es puro. Es alma. Es divino. Además se entrega.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Temporada


Llevo a Julio Vanzo de copiloto, hace meses que me muevo con él. De acá para allá con su obra gráfica, a la caza del rastro de su pincel, que ya aparecerá; ya llegarán las pinturas de Vanzo. Cargo el auto con los acolchados del invierno para llevarlos a lavar en seco, y activar ya sí los procedimientos más tradicionales del hogar: ver como vienen las plantas, renovar pintura, restaurar cortinados y enviar a tintorería los abrigos para que, cuando lleguen los próximos fríos, estemos equipados con cierta pulcritud. Se organizan las alfombras y se despejan los pisos para rejuvenecer su lustre. Refrescaremos todos los rincones de la casa. Vendrán el electricista, el pintor y la cortinera. Replicaré aquello que aprendí de mi abuela, que tan claro se vislumbra en mi casa hoy: -la casa tiene sus temporadas, hay que estar preparada-. La casa se expande y se abre en verano, y se contrae y se enlentece en inverno. Bloqueamos la mitad de la casa con los fríos y en verano su compacidad es el universo completo. No hay ni adentro ni afuera, la casa en verano es reversible como un guante. La casa, nuestra casa, es biónica y sensible. La cortinera me dijo hoy que me ofrecía una nueva cortina con vainillas que iría mucho mejor con mi look romántico, rematando con una pregunta:
-¿Decime Lila, sos abogada?-
-No Graciela, no soy abogada y tampoco romántica-
La semana avanzó de modos extraños: leí en voz alta un tratado del dibujo que tiene como médula espinal dos textos asombros: 6 propuestas para el próximo milenio de Calvino y Sobre el dibujo de Berger. Descubrí nuevas lecturas que ya largaron, que van desde El buen tono de Lina Sotis Al rayo de sol partido de Fernando Callero; y con esta última lectura me quedo pensando qué si el poema fuera un verano sería éste, el de Callero, atomizado de zonas mundiales, de estallidos viciosos de amor, de torbellinos enervantes y alucinados. Con Callero compartimos cierta afición por atender a los pájaros: nerviosos y discretos, los llama y, al revertir la página 141, me encuentro ante una confesión sedienta y tierna: escribir una novela larga este invierno xq sino los pensamientos se pudren.
Siguen los pintores en casa: la cocina gris cubista y la caja de la escalera blanca; suena la VIDA,
-¿qué radio es la que suena?-
-LA VIDA- me gritan los tres.
Se viene el verano y una pinta la casa o, más bien, ellos pintan mi casa. Sí el verano fuera un poema, o sí el poema fuera un verano, estaría inscripto en todas estas 185 páginas raquídeas de exaltación parsimoniosa del poeta navegante Callero.  Arturo aparece con la pregunta:- ¿Cuándo escribiste esto?,¿ hacía frío o calor?-  Sé perfectamente dónde estaba y que estación del año era cuando escribí algo. Y es cierto hay escrituras más cobijantes que otras, hay escrituras que requieren el amparo y otras que necesitan la lontananza de la parábola a cielo abierto, la desprotección tan propicia del verano, tan regalado de generosidad este verano y allí están los poemas de la obra reunida de Callero: Al rayo de sol.
Descubro a Callero y me descubro; él me dice lo que no sé de mí pero intuía:

Hola Fernando, ahora sí puedo agradecerte sin intermediarios por varias cosas (no sabía q escribiéndote acá te llegarían mis mensajes, lo hubiera hecho en su atinado momento):
a. tus palabras en el intro prólogo de la selección de poetas santafecinos: hermoso por todo lo que me toca, por honrar mi trabajo con tus palabras amorosas y por atender a Expansiones como fuente de información, entonces dobles gracias en este primer punto
b. tu precioso dibujo colorido matero y amistoso, ese día de la presentación me hubiera encantado estar, y compartir , pero algunos quehaceres domésticos maternales me lo han impedido, pero que hermosa es la poesía, que permite que uno este sin permanecer, no? o sea estoy yo con mis poemas, estás vos con tus libros, dibujos y canciones y nos podemos ir a la mierda, que seguiremos en nuestros trabajos, entonces muchas gracias por tu dibujo, y aprovecho para decirte que combina perfectamente con mi rincón matero pop, en breve foto.
Y para ir cerrando te quiero felicitar por el nuevo libro, por el cual tengo una ansiedad dulce y amena así que cuando lo lea, sin apuro, algo volverá a este modo de comunicación 
un abrazo, espero verte pronto!
Lila
….

Muchas gracias Lila, me gusta mucho cómo componés poemas, vienen de otra galaxia, con un manierismo raro y brillante, esas formas de adjetivar, como la que usaste recién "matero y amistoso", "dulce y amena", me encanta. Un abrazo fuerte
Fernando


Pienso en Callero, en Damián, en Francisco, en Alemián, en todos los poetas que aún no me odian, y quiero que no me odien nunca. Quiero que, estos cuatro, si no me festejan, al menos puedan ser mis copilotos, o que sigan lejos, para que no se resientan por mi inquietante ser subversivo/insolente/desleal/estival/temporal/festival.
Lejos y siempre unidos en el verso geminado.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Semana de mixing

Nos juntamos el viernes con el equipo editorial y operativo de ANUARIO. Nos animamos a aseverar cambios drásticos para nuestros proyectos venideros. Para poder seguir estando en estado de error, de derrape, de intriga sobre nuestras propias ideas, las ajenas y las comunes. Sobre las ideas comunitarias. Conversamos del cierre, de un texto espinal que nuevamente no será propio sino antiguo, moderno, clásico en el que podamos tercerizar toda nuestra osadía en palabras elegantes. Las reuniones se hacen en el Bar Real, pero esta vez nos movimos a la vuelta a Jekyll y Hyde, xq nuestra tradicional sede es un éxito gastronómico de la ciudad. Allí, en la esquina de Mitre y Zabala, fuimos atendidos con esmero y profesionalismo durante 4 horas. Almorzamos copiosamente y luego derivamos en las rondas de café de sobremesa, hasta la hora del té, que también tomamos. (Hubo sobre nuestra mesa un Carpani y me recomendaron, también, aumentar el tamaño de letra de este blogg). Somos siempre los mismos, de vez en cuando un invitado, un colado bienvenido, un número vivo para nuestro rigor, pero esta vez el núcleo duro de ANUARIO no tuvo visitas. Se está pensando en el modo en que podremos o no captar fondos, en el modo en que este coro enorme, disonante y siempre laborioso de cuenta de nuestro estado. Un estado de  autores, lectores y editores que se inscriba en el presente como posibilidad de espacio y de acción. Hacemos ANUARIO para reunirnos y conversar, para debatir subidos de tono siempre. Se hace un libro, para justificar nuestras trifulcas. Recuerdo que hace algunos meses el cuerpo del hombre infernal chapoteaba en la Laguna del sauce y al salir del agua chorreando caían teros de sus hombros, para laurear el amor, y allí me enamoraría más. Ese día supe, y recuerdo claramente lo prístino de agua y la arena abrazando todo, que  para los dos y para el mundo aquello fue un flechazo. Que las cosas se hacen para poder justificar la existencia de los proyectos. Se hace el amor o se hacen libros para poder seguir haciéndolos y que se hagan cada día mejor por la fuerza del empirismo, o por la propia heurística. Así es como a cada paso se decreta la existencia de algo. Es frecuente que activemos mucho más cuanto menos actuemos, tenemos que meditar a cerca de nuestros inventos, proyectos, y deseos, para madurar lo que se instala en nuestra hemoglobina sensible y se nos irá de las manos. Así todo ACCIÓN-ACCIÓN-POR LA REVOLUCIÓN, me cantaba mi madre con ternura en los 80´s.
Ha sido  una semana de diversas, opuestas y muy desconcertantes correrías;  a parte de siestas santafecinas, libros, nuevos espacios, mudanzas breves, también hubo frente a mí un cordero macerado durante 12 horas en mi plato junto a una terrine que a cada bocado me ofreció una sorpresa, como si a cada golpe de enter se abriera un nuevo verso universal (sitando a Wandzik).  El fin de semana llegó con la entrada de Jesi Bur a casa para maquillarme la cara y peinarme una cola de caballo sobre mi cabeza que me transfiguraría en otra. El poder de los colores y las formas en mí. ¡Soy un Mondrian mi dios santo redentor!  Voy a una fiesta con dress code, en la que todos desoirán el modo de vestimenta. Nadie acata órdenes. Yo opto por el negro, los brillos leves de la plata y la falda larga. Alejandro Pont Lezica haría todo para que aquel llamado de etiqueta, que esta ciudad puede acompañar, se vuelva realmente glamoroso. Un vinilo tras otro a un ritmo exacto de púa, doble, coro de púas. Púas en mis oídos, y trajín para mis stilletos. Escuché Sex bomb por Tom Jones y tantos temas que permitieron que el cuerpo solivie el peso de la night. Uno baila para enamorarse y baila para olvidarse, se baila para que la frivolidad asuma nuestro torrente sanguíneo y que todo el colágeno de mis vecinas de pista corra riesgo de derrame. 

jueves, 12 de septiembre de 2013

Santa Siesta Revolucionaria


CAMPEONATO SUDAMERICANO JUVENIL DE DEPORTES ACUÁTICOS - ARGENTINA 2009
Sedes
Santa Fe
El emblema de Santa Fe, Puente Colgante iluminado en la noche.




Estoy flotando en una pileta mirando un pedazo de espinillos que se llama La vuelta del paraguayo, es otra de las tantas lenguas de barro que conforman mi paisaje congénito. Se toma liso desde las 11 de la mañana. Se reúne con la burocracia local. Se conversa del amor, de las lecturas, del estado de las vías navegables, de los viajes. El sopor es inaudito para la primera semana de septiembre en el cono sur. Aún no se ha despertado la primavera y faltan tres meses para el verano. Se duerme la siesta xq no hay otro modo de subsistir, al igual que en Santiago del Estero: o salimos a dar vueltas en taxi con aire acondicionado o nos vamos a dormir la mona para evitar ver como caen los gorriones muertos desde los lapachos en flor. Los he visto, he visto como caían los gorriones, desde lo alto de las copas floridas de los lapachos, explotando como granadas sobre las lajas; tanto en la zona de los Guaycurues como en la de los Colastiné. En Santa Fe se podría escribir un tratado sobre la siesta, en la que hombres y bestias se esconden en prevención del asoleo. Martín de Moussy ha llegado a decir que la siesta reinaba despóticamente en la ciudad dormida y Estanislao Zeballos: ..Parece una ciudad de muertos porque todo el mundo cierra su puerta y duerme una siesta patriarcal. Todo buen santafecino comienza a dormir la siesta obligada en octubre, pero para estos inicios de septiembre no queda otra. William Mac Cann se refería en 1847 diciendo que la cantidad de personas que dormían bajo los árboles, en las huertas, y en los suburbios, causaba una extraña impresión…de pausa para la vida del comercio, en cambio activo cuchicheo íntimo entre sábanas. Las siestas se viven, dormidos, pero se viven, se reproducen, aumentan según la intensidad de grados Celsius en ambiente. En palabras de Seguí, justificando esta práctica de descanso obligado durante el día: se puede probar que las siestas eran poéticas,  pues se confunden con los recuerdos de los tiempos pastoriles, en que los dichosos dormían y se adoraban (estás palabras no son de Seguí), al vago murmullo de las aguas, bajo la anchurosa sombra de un alcornoque.
Una vez superada la terciana me sorprendería, a la tardecita, visitando la feria del libro de Santa Fe en la que descubrí nuestros propios libros de Yo soy Gilda. Los libros son así, dejan de pertenecerte y deambulan; por eso es lindo hacer libros. Las ferias están buenísimas, pululan todos los agentes. ¡LISO POR FAVOR! Lisos que se van en sorbos. Cada sorbo un segundo menos de calor… no miento; cada sorbo 30 segundos menos de calor. Cada liso 7 pesos. Se camina por la costanera, notamos que se camina más que en Rosario, pero se corre menos. Hay menos running en Santa Fe. Notamos que el río es otro, claro que es otro, pero tiene otro modo de presentarse; el nuestro, nuestro Paraná, es una guasada; este es un río paquete, mesurado. Cuando cae la noche nos sentamos en la esquina de las calles Castellanos y los 7 Jefes a tomar el cuarto liso de la última hora, frente a un puente, y a otro. Aprendo palabras como tirante, pilón, tablero; el mundo a flote y en tensión para sostener un puente que es un símbolo del choreo criollo. Fulano se chorió un puente completo, me dicen. Pienso: ¿dónde habrá metido el puente, habrá decorado su jardín? ¿Tendrá metido el puente en su living? Es hermoso sentarse a mirar un puente y entender que allí todo es física, artesanía y política. Casi todo lo que nos rodea en las ciudades podría definirse mediante esta triada. Me quedo tildada con el nombre de la avenida costanera los 7 Jefes que, según aprendo un rato más tarde, eran mancebos revolucionarios de la tierra: Lázaro, Diego, Rodrigo, Ruy, Diego, Pedro y Francisco. Mancebos y revolucionarios: excelente. La primera revolución independentista del mundo sucedió en Santa Fe; Lázaro de Venialbo fue su héroe y mártir.
¡Liso y siesta para todos!
escuchar más acá:

martes, 10 de septiembre de 2013

todas nuestras difíciles juventudes




Draga mi falda el manuscrito de Nuestra difícil juventud, mientras viajo a 180 kilómetros por hora sobre el extenso manto de agua que duerme bajo el puente Rosario - Victoria. Mi chofer me acaricia la quijada y una nube negra de tordos boyeros se desprende de la banquina. Son muchas las nubes negras que suben desde el pasto a nuestro paso raudo. Pienso en Horacio Quiroga. Me acuerdo de las fotos de Quiroga, de Quiroga fotógrafo, acentuando de verismo todo aquello que escribió.  Y reviso por centésima vez estos papeles de G y G (Garamona y Grondona);  me quedo mirando unos dibujos en los que aparecen cascotes níveos junto a niñas feligresas de tetitas dulces, líneas  de sapropel  al rescaldo de una pubertad toxigénica, gladiadores lúmpenes del polvo, escenas copiosas, trepidantes. Bonetes y libros esnifados, libros como máscaras,  pájaros inventados de vuelo cetrero y cautivo. Chicas marineras de melenas lacias y señoritas conspicuas  acompañan el encierro de G y G. Leo en este trabajo “Se fugan/muchachas/ desaparecidas” y, más adelante, también   “Las ropas/que el agua/ acercó,/años atrás, podridas”, o “el cabo de / su/ cuchillo/ en la /matriz/ de una/ vikinga”. Me atrevo a deducir que entre Grondona y Garamona hay un quantum energético de navegantes al que me enloquece espiar, en este viaje alquímico de micciones y trasvasados.  Lloro y eso no es nada frente al lenguaje grafítico en Moebius que acompaña estas páginas. La extensión de las rayas de G y G puede medirse en versos o en líneas, en dibujos: inconmesura de una cartografía envidiable. Lo escrutable: las páginas, los caracteres, la compacidad del libro, de la materia. Una materia que, por momentos, a lo largo de esta difícil juventud que organizan G y G, tiene forma de gaviota inflada a sangre, plumífera; o tiene la pompa de espacios lujuriosos, o  dimensiona  la piel de los océanos y los terrenos amplios de nuestra lontananza.  Todo cabría en una red cargada de días astillados de sol y noches duras. Francisco y Vicente podrían ser dos rabdomantes, a quienes invitar a casa una tarde para inhalar humo de rocas lunares en trío.  Mi gratitud de ante mano.


NUESTRA DIFÍCIL JUVENTUD: una obra a dúo que reune poemas de Francisco Garamona y dibujos de Vicente Grondona. Ya se consigue en el Club Editorial Río Paraná, y en ferias y librerías!
*
Nuestra difícil juventud
Selecciones Ivan Rosado, 2013
136 pgs.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Belleza es aptitud expresada (Sir Walter Armstrong)





Estas semanas han pasado muchas cosas. Ha salido a trotar las calles mi nuevo libro Tracción a sangre, se ha festejado en cenáculos íntimos, se ha comentado, la chusma ha hecho lo propio en bares como Pasaporte o Paco Tío entre poetas añejados por la gestión cultural y bellas ninfas. 
He leído una inusitada novela corta, de tres amigos, que se llama El día feliz de Charlie Feiling del trío loco convertido en dupla esquizo Bizzio-Guebel, en la que estos tres grandes, Feiling, Bizzio, Guebel, se comen un asado en Ramallo y luego se insolan y luego nadan entre flatulencias literarias en el Paraná para rematar, con la hidalguía propia de Sir Feiling, a bordo de un bondi de vuelta a CABA. Este libro tiene tapa excelente y hermosamente pictórica de Daniel García. Un cuarteto de galanes imperdible. Hay que leer esta novelita y mirar esa pintura en la que un Volvo verde ochentoso copa la tapa. ¿Esta es la tradición literaria? 
Luego los días avanzaron por sectores extraños, se empantanaron con malas noticias. 
Se reactivó el lodo, convertido en orfebrería decorativa, con un quinteto gráfico de Vanzos de jarrones con flores que adornan mi hogar. También apareció un Cochet de jarrón con flores sobre arpillera. ¡Mamá cúantos jarrones con flores! me grita la púber paya. También paseamos nuestro perro, y aprovechamos para hacer picnics en el parque España. 
Recibí un dibujo hermoso de regalo de Fernando Calero en el que bendice mis poemas. Allí la voz. La voz de los poetas. -Mis poemas-. La voz que aún no tengo. Lo que se debe aprender, y lo que nunca tendré por ser marrana. Lo que nunca me dará la bravura. Lo que me dará siempre la permeabilidad, la capa lúcida de mí. Escribí un poema que trata de los últimos fríos y de las mujeres rosarinas deslizándose como eslavas;  la foto hierve. Tomé el té y una coca con Arturo Carrera, caminamos y vimos el garage Apolo de calle Sarmiento 555, miramos el río. Conversamos toda una tarde de martes, y nos detuvimos a mirar el gomero enorme ribereño que tambalea en la barranca, y eso le hizo recordar este poema de Sarduy que habla de otro gomero enorme y aprovechamos para leer juntos:

PARA EL ÁRBOL DE “LA RECOLETA”

¡Qué lección para el hombre: proliferas

en todos los sentidos! En el viento

son tus ramas emblema y argumento

de toda plenitud. O las banderas

de una plegaria. No comienza el día

sin que pájaros, dioses tutelares

y demonios menores o insulares

se afronten en tu copa. Simetría

He aprendido que un libro es, ante todo, la voz de su autor. Desde que hago poemas experimenté mi propia voz en modo poema, la he escuchado, la he escrito, me he sentado a escribir para ver mi voz vivir. Pero hoy, el sábado pasado, vi la reverberancia amontonada de la voz de un autor. He escuchado en vivo y en directo a Damián Ríos leer sus cuentos en el Club Editorial Río Paraná. Lo hemos escuchado leer su libro y su cuento Bajo Cero editado por IVAN ROSADO; y, mientras lo oía, pensaba que ya, a partir de ese mismo instante del presente que nos rodeaba, no habría vuelta atrás con el ejercicio de la lectura. Siempre que leeré a Ríos escucharé su onda. Así es como se acentúa la voz del poeta Ríos en un afótico malevo, mataco, castizo, artigueano, y no sé qué más, en el que él nada pausado para ofrecer todo el sonido propio, congénito. Ahora sé que tengo en la biblioteca un libro vociferante y, ya no es un libro, es otro objeto que se dispara en miles de sentidos, se estrella de modo centrífugo y se desmadra.  Algo parecido me ha sucedido mientras  oía leer sus poemas  a Arturo Carrera en festivales y en su living, y en mi living. También, casi lo mismo, al escuchar las grabaciones de Pizarnik leyendo a AC, y luego  escuchar mis poemas leídos por la voz de AC durante largos, larguísimo escasos tres años. Es así como se empalman lecturas de las lecturas de las voces, y las voces de las lecturas, generando un canon eterno en mis circunvoluciones. 
Ayer preparábamos con mis nobles/nobeles editores la lectura que haremos el sábado para presentar Tracción a sangre en el Club Editorial Río Paraná, y elegimos los poemas que irían con otra voz que no sea la mía, con otros talantes, con nuevos ritmos, otros alcances alveolares, otras extensiones del canto, para descubrir nuevos poemas en los míos y así que la escritura, la lectura, la voz se dinamiten y renueven, todo al unísono.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Lo que se dice de Tracción a sangre. Wandzik+Garamona

Tracción a sangre /IVAN ROSADO, 
se presenta con super ágape 
el sábado 31 de agosto a las 18hs.
en el Club Editorial Río Paraná
Vélez Sarsfield 395 - Rosario.

(vociferando Tracción a sangre, lindas fotos de Fede Leidi en Recital de locos en XXX)




En Tracción a sangre Lila Siegrist hace un llamado, que es también una advertencia: “chicas jóvenes poetas de mi tierra abandonen la poesía”. ¿Quizás porque los poemas son algo así como el motor de una experiencia que podría dispararse para ir a ocupar un “volumen” real, ya no en lo ilusorio de una biblioteca, sino en la verdadera vida? Yo me hago estas preguntas, las escribo con mi pésima letra manuscrita. Pero sé que Lila igual habla de otra cosa ­­–la verdadera poesía siempre está escapándose– mientras moldea con la punta rosada de su pluma esa materia prima melancólica de la que habló Zelarayán, y examina las zonas que el agua va dejando en sus declives. Aquí una rama podrida, allí un pájaro traslúcido llamado Tangará que le dice al oído los versos más obscenos, que ella por pudor no anota. Esta es una poesía preclara, que reflexiona sobre las posibilidades de modificar las tendencias hoy visibles hacia la ruptura del consenso.


Francisco Garamona


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Este es fundamentalmente un libro diurno, luminoso, pero también frondoso y fértil. Aunque estos calificativos no se contradigan y por el contrario su combinación sea la fuente de un terreno superabundante por donde Lila avanza con su horquilla de sauce eléctrico revelando un paisaje-lenguaje tan único como recurrente. Aquí el agua divide y une dice la poeta rabdomante.
Una de las maneras de leer este libro –la que recomendamos– es con el frenesí propio de quien sabe que al golpe de bajada de cada verso encontrará una sorpresa.


Ana Wandzik

martes, 13 de agosto de 2013

las casuarinas


Yo corrí por calle Balcarce para ser puntual.
En Suipacha 286 un níspero abraza un paraíso.
Todo sucede en el mismo sector de la misma ciudad.
Descansar después de mi despliegue atlético y célebre.
Nunca pude someterme a su expansión huárpida
a su desarrollo felino
fémino.
Escarba su oído el tono de mis palabras
que recitan mis labores legionarias
tracciones forzosas e inútiles.
Entre las casuarinas una cueva de leones me ampara del sanavirón.

jueves, 1 de agosto de 2013

los bigotes de mi abuelo


Me pregunto qué hago sentada una tarde de enero frente a la computadora mirando a mi vecina, becaria del CONICET, en su sala haciendo lo mismo que yo: escribiendo y mirando por  su ventana. Un loop en esta tarde extraña. Para salir de esta pregunta estudio la heladera y afortunadamente me brinda la posibilidad de un Campari con naranja que tanto mi terapeuta Pichín Policastro me recomienda. Muevo todos los objetos de mi escritorio permanentemente, estoy encerrada en esta casa y el cielo está lobuno a 43°C; el sopor ambiente es alto. También aparte, estoy leyendo el suplemento RADAR del 22.1.12 donde una tal Ana Porrúa me cuenta algo que yo ya viví: “Recuerdo la primera vez que leí o escuché (no me acuerdo que hice primero) Cadáveres”, y es cierto lo que dice, yo ya no sé que hice primero, si escuché o leí. Pero, pensando un toque, sí sé, primero me leyeron Cadáveres (ni escuché ni leí), y recuerdo la luz que caía sobre aquel lector desde el lucernario lejano en el techo de doble altura. Y es cierto que recuerdo esa tronera clara de fulgor que desteñía los gestos comprimidos del orador negro entrenado, hace años atrás. M-E-L-E-Y-E-R-O-N-C-A-D-A-V-E-R-E-S. Aquella escena de lectura amplificada, podría haber tenido el mismo resplandor que el fresco de Piero della Francesca llamado El sueño de Constantino, donde la tranquila escena nocturna del dormitar del conquistador romano es iluminada de pronto por un rayo de luz al descender un ángel del cielo sosteniendo el símbolo de la Cruz en su mano extendida. Y entonces con este nivel de ajuste preciso: de la ventana, del calor infernal de enero, de mi vecina en su ventana, del mail que espero recibir, de Perlongher, de mis mañas para escribir mal y leer peor, de la lectura en voz alta que me enseñó Arturo, de la geometría Euclidiana y la luz en la pintura renacentista, del momento del año en que los balances son ejercicios recurrentes y obligatorios, es que aprovecho para repasar mi conducta briosa que tan extraña siento, y a la que le desconfío tanto por estos días, para poner orden y propiciar el progreso. Antes que nada pienso que me parezco a lo peor de mis padres, y mi hermana tiene acumuladas las virtudes de ambos. Ella es admirable, y yo estoy enferma de mi propio ser, así todo sé campear mis calamidades. Tengo el cuero blanco-blanco, una rusa en el cuerpo de una tana, bajita, retacona y cimbreante. Soy la mecenas de mí misma, y eso me ha liberado de pasar cada fin de mes a cobrar un sueldo del estado por la ventanilla con timbre que tienen ciertas oficinas; me ha hecho ajena a los tics del papeleo académico institucional, me ha generado un margen de independencia ficticia, como así también de aislamiento por parte de los otros y propia. No pertenecer nunca. Extraño, pero real. Practico la vida mundana, me alegra la frivolidad: el alcoholismo y la droga en sociedad, las charlas amenas, los bailes agitados no eufóricos, los vestidos livianos de verano. En cuanto al carácter, lo que podríamos decir tipicamente reconocible como mis rasgos de personalidad, mi estética relacional, podríamos definirme como puramente vital,  como una mujer del Alto Delta del Paraná. Revelando siempre un extraordinario vigor y fortaleza, una voluntad de vivir que se exterioriza sobre todo en mis arranques emocionales, en una pasión a veces incontrolada, en un temperamento sensual, proclive a desencadenarse fácilmente en violencias, y de golpe huraña insoportable. Feroz. Todo este despliegue se produce de manera metabólica en mi cuerpo. Mi retórica mezcla términos y temáticas de orígenes diversos y asume riesgos siempre reconocibles fuera de mi geografía habitual. El cambio de una prosa narrativa culta, inclusive con marcadas búsquedas ornamentales novedosas, que también reproduce un típico bilingüismo espontáneo, amable y telúrico. Diglosia siempre. Mi temperamento podríamos asociarlo al paisaje de las islas, de ese lugar entre el continente y el tránsito acuático que contempla las dos orillas . Sé de un torrente lagrimal pardo que estalla en mis párpados inferiores y brota río abajo desde mis ojos hacia el fluido infinito de un verano que no se detiene nunca: el río y yo en unión lisosomal desde aquí sumergidos. Lloramos juntos. Toda esta plasticidad del paisaje, de tez alazana tostada mojada, me configura. Paisaje gorgeous. Hablo de pájaros. Hablo de caza y de pesca. Por todo lo que el Moro Acebal me ha ido contando también. Hablo de tractores y sembradíos. De tanques australianos y de caminos de tierra recorridos hasta el cansancio, hasta el cansancio. También de las colas larguísimas en el ANSES, del trámite por el nuevo DNI celestito, de cómo me haría la mejor parrilla de la Tierra, de cómo revestiría el baño con monedas de 25 centavos doradas y plateadas, de los asados que me comería. De eso hablo y en eso pienso. Me motiva y me conmueve el paisaje y los árboles. Por mi abuelo entrerriano, por amor a mi abuelo entrerriano. Ese abuelo positivista, doble faz, que tenía una personalidad hermosa, elegante y salvaje simultáneamente. Que hablaba latín y alemán y, al mismo tiempo, sabía cazar distintos animales: los yacarés, cazados a garrotazos o a tiros; los carpinchos, las nutrias, el lobito de río y los peludos; la caza deportiva de patos y gallaretas. Sé cargar una del 12 y un 22. Del agua como valle para el aislamiento, de lo trágico del agua en el paisaje, de cómo caían muertos los patos en la superficie lacustre. Recuerdo cómo mi abuelo relataba, con gran actitud descriptiva, las bellezas y los misterios de la naturaleza en el paisaje.  También recuerdo las leyendas que me contaba sobre las lagunas de cauces enormes, que sostienen la existencia de una ciudad viva en el fondo del agua, donde pueden vivir seres extraterrestres. Por eso, nunca logré disfrutar del agua fresca y desprendida de las lagunas. Me dan miedo las lagunas. 

lunes, 29 de julio de 2013

adelanto de Tracción a sangre, próximo a salir!





Ahora tengo quién me escriba.
Desesperadamente, me escriben
Soy formidable, inteligente, bella, sensible y trabajadora
me lo hacen saber,
¿cómo no me lo han avisado antes?
¿Cómo es posible que haya vivido tantos años sin saberlo?
Ahora, ya tengo quién me escriba.
No tengo quién me ofrezca un techo.
No tengo quién me garantice salud.
No tengo quién me lea;
pero me mienten.
una oficina puede ser una máquina de tortura.
Embretada:
el semblante
flota como un melón jugoso pasado de temporada,
detrás de ese escritorio standard de Docampo López adjudicado mediante licitación pública,
con un pliego cuyo valor es de 123 pesos con sellados incluidos,
tan enervante como el color del enchapado roble fake del mueble que recibe palabras,
mis comprobantes.

domingo, 21 de julio de 2013

Los amigos modernos





1.
Esta semana he tenido cerca piezas de Serón y de Mele. Del gran colorista abstracto me ha prendado una, muy singular, sofisticada, que se titula Oh! Mi laberinto, mi mansión, en la que un racimo de colores sub-tropicales, bien de este suelo, evidencia todo el andarivel costero de la humedad y el loess nativo. Yo quisiera contemplar durante milenios esta construcción que no se explica más que con toda la biblioteca eterna que es Serón. Mele, en cambio, monocroma toda, aún en su trousseau de tejidos negros y camisa blanca, con  un toque de fluorescencia en su collar de pteria sterna, me ofrece un relato plagado de signos, en el que una yacaresa courrèges se apropia del plano para eyectarse a un universo mundial. Su repertorio oscila entre estos lares y, seguramente, recorre el trópico de capricornio en su extensión y todos los meridianos que existan. Es una viajera sedentaria que ha inventado un nuevo alfabeto sígnico tierno y riguroso, en igual medida, que no detiene su escisión en la materia y luego, en la creación total, permite que exista el suceso de su amor por nuevas hendiduras.

2.
Recibo por mail la foto de un Vanzo inabordable, en el que logro ver un motivo estival, de lluvia caudalosa, de piloto levantado por el viento tormentoso de diciembre, y unas piernas torneadas descubiertas que confirman la alta temperatura, y el descanso que propicia la precipitación veraniega. Sucede un paraguas revertido, vencido  por el vendaval y un auto colorado que transitaría, posiblemente, calle Maipú antes de llegar a Rioja en el año 1961. ¡Qué locurón Vanzo en el 61!, ¿ ya habría conocido a Rosa? Sí, claro, en 1961 ya hacía como 28 años que dormían juntos. ¿Ya habría perdido el sueño por las paletas más inconmensurables del mundo? ¿Ya había pintado todo lo que quiso con un virtuosismo tal, que lo subiría y lo bajaría de la gloria de un plumazo? Pintaba déco, pintaba muralismo, pintaba el modernismo, o con línea lecorbouseriana todo, pintaba todo ¿Ya había sido el cronista loco de sucesos locales en versión enérgica pictórica?  Finisecular todo Vanzo. Vanzo y Rosa un solo corazón.
3.
Block:
bailando entre mujeres albinas en barrio Refinería.
un albaceas ajeno, profesional, me sobrevuela desde hace meses.
¿Dónde ha quedado el poeta, el pintor, el poeta, el periodista, el artista, el editor?
mi hija ya mide 2 centímetros más que yo. Le llevo 23 años y 9 kilos.
recibo novedades del campo y de la montaña, por igual. ¿ y el mar?
he aprendido que para escribir no hace falta ser sola

4.
Hemos tenido reuniones editoriales siempre en el mismo bar. Desde hace años nos juntamos en calle Tucumán al 1200, con algunas intermitencias pero, siempre volvemos a ese sitio. Son reuniones largas, de 3 o 4 horas, en las que no descansamos nunca la retórica parlanchina. Diseñamos, programamos, gritamos y nos reímos de igual modo, mientras creemos estar concibiendo libros que nos enloquecerán. De esos mitines una puede salir inflada de felicidad productiva o puede salir abatida, pero el punto es que andamos en un curso intenso, lento y celero, que configura trayectos desde hace 4 años.  Hace 4 años que nos juntamos para hablar de libros al menos una vez cada 15 días, llevamos más de 100 reuniones en las que hablamos de libros. A la reunión siempre asistimos 3, 4 o más personas y, de vez en cuando, tenemos un invitado o un colado. Aproveché que se acercaba el festejo de la amistad para regalarles a mis compañeros editores un texto de Victoria Ocampo en el que ella se despide de la revista SUR, o más bien decide despedir a la revista SUR en su número 325 julio-agosto de 1979 con un texto titulado Después de 40 años: “SUR me ha traído amistades y enemistades. Era lo normal. Me ha permitido apreciar hasta donde llega la generosidad de algunos seres de excepción…No quiero, como diría Valéry, retirarle a esta publicación, para que subsista, lo que prometí darle para que existiera.” Mientras logremos seguir juntándonos para mantener el clima de las conversaciones tendremos libros y petit comité para rato.


5.
Una sola persona me felicita por el día del amigo, lo hace por WhatsApp diciéndome:
                                             
                          Lila querida, Feliz Día del Amigo, te 
                          mando un abrazo fuerte, y de todo 
                          corazón, agradezco nuestra 
                          amistad, te quiero mucho. 21.35

a lo que respondo

                          Gracias por tus palabras. Pero no
                        identifico tu teléfono.  21.38

martes, 16 de julio de 2013

rock + vanzo + monte leña



-No he oído un puto cover en toda la noche- dije a mi compañero mientras esperaba ansiosa algún ritmo, familiar a mi discoteca anticuada, que active un leve potencial de acción en mis miembros inferiores. 
¡Kinesis ya! 
Siempre me ha costado bailar lo desconocido. No tengo capacidad demostrable para la música y todas sus vertientes expresivas. Nulidad motriz ante lo sonoro sin reminiscencia, mucha memoria visual, poca retención auditiva. Si, puedo relatar todo el salón en el que nos encontrábamos, y tejer una historia con cada uno de los 128 seres (los he numerado) que compartían el recinto esa noche en selva, pero jamás pude entender los nombres de los grupos que saltaban sobre el escenario, vociferando humor canchero y temas al público. Mucho menos saber sí el que comenzó a poner música, luego del concierto, era un dj estrella o un técnico de cables. ¡Qué se yo! Camisas a cuadros, los hombres; ha vuelto la camisa a cuadros, zapatillas de skate, todas Vans, jeans sueltos, jeans chupines, gafapastas, onda surfer en invierno, todos con un vaso de plástico en la pinza radial. Chicas con cortes carre y pelo sauvage largo, minifaldas, plataformas, medias de red, tachas, muletas, tragos, porrones. No anteojos negros. Todo se bañaba de luces púrpuras y, mientras esta gente se movía despareja, yo pensaba en las nuevas palabras que aprendí, en las pinturas, grabados, y dibujos que vi en los últimos días. ¡Cómo nos besábamos ahí mismo! ¡Qué bien! Y pensaba en el Vanzo que tengo desde la semana pasada, -en clima diurno/nocturno acentuando la paridad del plano, propia del rasgo en tinta china en donde el sol y la luna son análogos-  que cuenta de una chica con melena larga, que ingresa a escena con el mismo ímpetu que “La Libertad” en, justamente, La Liberté guidant le peuple de Delacroix, e incendia la isla de enfrente. Y me he querido quedar con esta obra que se llama Fuego en las islas (1954) xq me da la idea del autorretrato. Es la primera vez que pienso en una pieza de arte de este modo. Desde hace un tiempo largo miro las pinturas y los dibujos con gran admiración, instalada en el lugar del público, pero con este Vanzo me siento protagonista de su historia. He inventado, me he apropiado y he asistido un retrato; y ahí estoy, en la pira de la isla, cargándome un monte completo, sucesivo de aguaribayes, intentando recurrir a mi coiffeur todos los viernes para mantener controlado el desmadre inminente. Ha pasado el rock. Miro el rock. Toda contemplación es fuego. Una vez pasado el rock,  veo en silencio mi frutera, las mandarinas vergélicas maternas, y se activa la posibilidad del verso. Miro como las hordas de algarrobos y chañares se acercan a nuestra casa desde los montes achaparrados, y como las flores voraces, achiras papagayas, gritan en los lindes de nuestra vista. Así, mudas las flores, aparece un cardenilla, un relámpago salaz, un ramo de cerezas, y se arrima con pregnancia al crataegus; el crataegus se defiende mustio, triste ante las plumas hemoglobínicas del pájaro.  Entender el mundo de los rojos: contrastes simultáneos desde los rojos vividos, los verdaderos rojos colorados al rojo de los tierras, el crataegus de rojo quebrado, brotando del suelo. Al rato, alguien dice: ¡voló tierra! Y de este modo, asevera que llegan visitas con la polvareda. La trashumancia nos rodea a toda hora, más allá del recorrido que traza el carpintero real entre la punta de la varilla del cerco de 5 hilos y  nuestra ventana silenciosa en Monte Leña. Hay también en ese Vanzo silencio, silencio de fuego, silencio de invierno, aunque la pirómana esté prácticamente desnuda y acalorada. 

viernes, 12 de julio de 2013

PRIMICIA AGOSTO 2013

En un mes presentamos en el Club Editorial Río Paraná este nuevo libro. 
Va por Ivan Rosado.
Ana Wandzik y Maxi Masuelli han hecho una labor muy dedicada y generosa 
para que este proyecto traquetee rumbo a la lectura desmadrada.

Aquí un adelanto de tapa y poema para ser leído en voz alta!




Pasan caballos
Ya no escribo más xq no recuerdo qué escribir.
Estoy bañándome de amor en humedal
en la largada del mosquital
asentada en el saucedal del paranacito
todo brilla en cálidos.

Estoy viendo pasar 4 o seis caballos por la noche,
se acercan mudos, y los contamos , cuatro
siete, 
once, en progresión.

La noche reluce con nuestro asado
pasa un chancho, 
nos visitan caballos nocturnos
con pelajes que podemos distinguir:
overo
tobiano
zaino
porcelano
tordillo
gateado
lobuno.

En nuestra mañana se atropella un variopinto tropel 
con esos mismos cueros:
overo
tobiano
zaino
porcelano
tordillo
gateado
lobuno.

Cosemos  una ventana a la tropa loca
tu brazo cierra un círculo para ver ese temblor
que sentimos en la panza. 
Son once bichos enormes 
que no levantan polvareda
que tragamos y mordemos:
overo
tobiano
zaino
porcelano
tordillo
gateado
lobuno.

Antes yo me bañaba en este río, ahora me lo tomo.
Y nosotros flotamos  con el oro
para mirarnos el cristalino, 
besarnos el gonión
en la curva del paranacito.
Sigo nadando frente a la luz
rumiando nuestro limo destellante entre los dientes.